Discurso de apertura de la Secretaria General de la CITES en el acto de alto nivel para celebrar el Día Mundial de la Vida Silvestre

Discurso de apertura de la Secretaria General de la CITES en el acto de alto nivel
para celebrar el Día Mundial de la Vida Silvestre 2020

3 de marzo de 2020, sede de las Naciones Unidas, Nueva York

Excelencias,

Distinguidos invitados,

Amigos y colegas:

Como uno de los anfitriones del Día Mundial de la Vida Silvestre de 2020, es para mí un honor darles la bienvenida a todos ustedes. Les agradezco que nos acompañen para rendir homenaje a la vida silvestre con la que compartimos este planeta.

La fauna y la flora silvestres son la piedra angular de la vida de este mundo. Nuestra propia especie ha estado marcada por nuestra interacción con estas formas de vida. Desde los inicios, los seres humanos hemos usado la vida silvestre, sus hábitats y sus ecosistemas para satisfacer nuestras necesidades básicas – desde el aire que respiramos y los alimentos que consumimos, hasta los materiales que empleamos para nuestro cobijo y comodidad – y hoy en día los seguimos usando con estos fines.

De esta interacción histórica hemos levantado nuestras civilizaciones y nuestra prosperidad moderna, pero estas no pueden perdurar si se construyen a costa de la vida silvestre.

Cada vez más, la explotación insostenible de la fauna y flora silvestres representa una amenaza para la supervivencia a largo plazo de muchas especies. La evaluación mundial de 2019 de la Plataforma Intergubernamental sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) indica claramente el alcance de la crisis de la pérdida de la diversidad biológica a la que nos enfrentamos actualmente: hasta un millón de especies podrían extinguirse en los próximos decenios; las tasas de extinción son hasta miles de veces más altas que en cualquier otro momento de la historia humana. A lo largo de los últimos cuatro decenios, algunas poblaciones de aves, peces, mamíferos, anfibios y réptiles han disminuido en casi un 60 %.

Esta disminución de tantas especies es una amenaza existencial y ahora es urgente que se reconozca el valor de la diversidad biológica y sus componentes, tales como la fauna y flora silvestres. El Foro Económico Mundial ha informado de que, en un intento de calcular el valor monetario de los bienes y servicios proporcionados por la vida silvestre, se llegó a una cifra estimada de 33 billones de dólares de los E.U.A. En su Informe de riesgos mundiales se señalaba el peligro de la actividad humana para la diversidad biológica como uno de los cinco mayores riesgos a lo largo del próximo decenio. El informe también indicaba que la mitigación del impacto de la pérdida de la diversidad biológica requería un cambio fundamental del pensamiento económico. Las empresas deberían establecer indicadores para calcular el valor aportado por la naturaleza a su trabajo y considerarlos imprescindibles para la toma de decisiones. Los sectores de minería, construcción, energía, moda y textiles son algunos de los sectores más vulnerables ante la destrucción ecológica.

De todos modos, no solo dependemos de la vida silvestre para nuestra comodidad y bienestar, sino también hay miles de millones de personas que dependen de ella para sus medios de subsistencia. La pérdida continua de la diversidad biológica es una amenaza para la supervivencia de la fauna y la flora silvestres, y para el propio desarrollo humano.

Si no tenemos vida silvestre abundante, no se pueden lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible 14 (Vida submarina) y 15 (Vida de ecosistemas terrestres), ni tampoco muchos otros, entre ellos los Objetivos 1 (Fin de la pobreza) y 12 (Producción y consumo responsables).

Nos encontramos en un punto de inflexión para nosotros y para la biosfera. Nos enfrentamos al reto de lograr que nuestro modo de vida esté en armonía con la naturaleza. Evidentemente, debemos satisfacer nuestras propias necesidades, pero debemos hacerlo de manera responsable – y sin comprometer las necesidades de las especies de fauna y flora con las que coexistimos.

No quisiera darles a ustedes la impresión de que no hay esperanza. Vivir en armonía con la naturaleza es posible, pero tenemos que hacer cambios transformadores YA. La labor de las Partes en la CITES y los asociados de la CITES ha demostrado la forma en que la regulación del uso de las especies de fauna y flora silvestres, y de los recursos que proporcionan, puede beneficiar tanto a las personas como al planeta.

Tanto si se trata de la cría en granjas controlada de vicuñas bolivianas para lana, como la extracción gestionada, pero rentable, de cocodrilos de agua salada por grupos aborígenes en Australia o la extracción sostenible de las plantas de aloe en Sudáfrica, nos lleva a la misma conclusión: las iniciativas de múltiples interesados directos para aplicar un marco sólido de regulación del uso de la vida silvestre pueden lograr y logran resultados.

Estas iniciativas consiguen que el uso de la vida silvestre sea sostenible, beneficiando a las comunidades y los países que más lo necesitan, y fomentan la conservación de todas las especies pertinentes.

Serán necesarias medidas eficaces para lograr que el uso sostenible de la vida silvestre sea la norma y no la excepción.

Pero nosotros lo podemos lograr.

La firma de la CITES, tal día como hoy, hace 47 años, marcó un cambio importante en su momento. Hoy en día, las Partes en la CITES siguen trabajando para lograr que el comercio internacional de las especies de fauna y flora silvestres no afecte a su supervivencia a largo plazo. Esta labor se apoya en los asociados de la CITES que trabajan para aplicar la Convención y en los programas conjuntos con otras convenciones relacionadas con la diversidad biológica.

Sabemos que estas iniciativas seguirán dando sus frutos y esperamos escuchar otras experiencias exitosas de este tipo en la próxima reunión de la Conferencia de las Partes y en las reuniones de las otras convenciones.

Señoras y Señores,

Seamos aún más ambiciosos de lo que hemos sido hasta ahora. Trabajemos más arduamente en aras de un mejor equilibrio entre satisfacer nuestras necesidades y conservar la diversidad biológica. Gobiernos, organizaciones, sociedad civil, grupos comunitarios y agentes de la industria y del sector privado: esta misión está en manos de todos nosotros. Si me preguntasen en qué consiste el cambio transformador, les diría: es cuando todos los interesados directos pertinentes están cumpliendo plenamente sus obligaciones y compromisos internacionales en materia de medio ambiente.

En este "Súper Año" para la diversidad biológica, debemos invertir la curva de la pérdida de diversidad biológica antes de que sea demasiado tarde. Tenemos que asegurarnos de que las generaciones futuras puedan seguir cosechando, de forma responsable, los beneficios de una vida silvestre abundante. Sentemos las bases de un mundo capaz de sostener toda la vida en la Tierra.

Gracias.