¿Es la diversidad biológica importante para el desarrollo? Cooperación para el Desarrollo de la UE presenta su iniciativa emblemática B4Life

Acto paralelo en la CoP12 del CDB

¿Es la diversidad biológica importante para el desarrollo?
Cooperación para el Desarrollo de la UE presenta su iniciativa emblemática B4Life

Declaración de apertura
John E Scanlon, Secretario General, CITES

(Pronunciada por Milena Sosa Schmidt)

Pyeongchang, República de Corea
16 de octubre de 2014

Sr. Janez Potocnik, Comisario de Medio Ambiente de la UE, Presidenta de la sesión, Sra. Pia Bucella, Directora de la Dirección de Capital Natural, DG-ENV, Comisión Europea, distinguidos invitados, amigos y colegas.
La Unión Europea (UE), sus Estados miembros y su Comisión han respaldado desde siempre a la CITES con decisión, brindando apoyo sustantivo, político y financiero.

El Parlamento Europeo y sus comisiones también han expresado un profundo interés en los asuntos relacionados con la CITES, tal como demostró recientemente el Parlamento por medio de su resolución sobre los delitos contra la vida silvestre.

La iniciativa emblemática “Biodiversidad para la Vida” de la UE es muy bienvenido impulso al compromiso que la Unión Europea ha demostrado respecto a la diversidad biológica y el logro de las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica y el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020.

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Colegas, el mundo enfrenta el tráfico de especies de fauna y flora silvestres desde hace décadas. Sin embargo, en los últimos años, hemos visto un grave aumento en la escala de esta actividad ilícita y un cambio en su naturaleza.

Resulta claro que la dinámica de esta delincuencia altamente destructiva ha cambiado y, por ende, debe cambiar nuestra respuesta, a fin de garantizar que esta sea conmensurable con la escala, naturaleza e inmediatez del riesgo que el tráfico de especies silvestres plantea actualmente para la fauna y la flora silvestres, las personas, la seguridad y las economías.

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La crisis de furtivismo que estamos enfrentando está disminuyendo el patrimonio natural nacional de los países afectados. Siete de los 14 sitios del Patrimonio Mundial que supervisamos en África, mediante de nuestro Programa para la Supervisión de la matanza ilegal del elefante africano, o MIKE, financiado por la UE, están hoy en la lista “en peligro” a consecuencia de la caza furtiva. La Reserva Selous, de la República Unida de Tanzanía, es el sitio que se ha sumado más recientemente, y la pluviselva de Atsinanana, Madagascar, ha sido y continúa siendo devastada por el aprovechamiento ilícito y el comercio ilegal relacionado de palo de rosa.

Esta destrucción del patrimonio natural está privando a los países y las comunidades locales de las opciones para el desarrollo futuro que podrían tener por medio de la utilización sostenible de sus recursos naturales, y está quitando a los países posibles ingresos por impuestos. La CITES está trabajando con el Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO para proteger mejor estos sitios emblemáticos. 

La matanza, tala y recolección masivas e ilegales de especies silvestres es una fuente de inseguridad en algunas regiones y crea una sensación de inseguridad en otras. Esto desalienta las inversiones y plantea una amenaza singular para el turismo basado en la vida silvestre, que genera ingresos considerables para varias economías de África oriental y meridional. Por ejemplo, según datos del Banco Mundial, en Kenya, el turismo internacional generó alrededor de 2.000 millones de dólares de los EE.UU., o el 5% de su PIB, en 2012.

La caza furtiva para obtener carne de animales silvestres también contribuyó a la propagación de enfermedades zoonóticas tales como el virus del Ébola o el virus de Maburgo, que constituyen un problema para los servicios sanitarios, ya sobreexigidos y escasos en recursos, y plantean una amenaza para la salud pública mundial.

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La matanza, tala y recolección ilegales, y el comercio ilegal relacionado, ya no son problemas locales. Hoy en día, se producen a escala industrial y son coordinadas por redes delictivas internacionales bien organizadas.

Y dichas actividades no afectan solo a especies de animales emblemáticos, como el elefante, sino también a especies de flora, especialmente muchas especies de árboles. La tala ilegal de árboles y el comercio relacionado están destruyendo los bosques naturales y los servicios que proporcionan.

Las pruebas recogidas por el programa MIKE y por el programa de la OIMT y la CITES sobre la gestión sostenible de las especies de maderas tropicales incluidas en los apéndices de la CITES muestran que estas redes delictivas se centran en las áreas donde enfrentan menor resistencia; es decir, donde la pobreza es mayor y donde la gobernanza y la observancia son más débiles, y donde pueden inducir fácilmente la complicidad de los cazadores y los funcionarios corrompibles locales.

La mayor parte de los ingresos ilícitos del furtivismo van a parar a manos del nivel más alto de estas redes delictivas, mientras que solo una proporción insignificante llega a los pobres rurales y los funcionarios mal pagos, que se convierten en cómplices del comercio ilícito, socavando de ese modo la buena gobernanza y el imperio de la ley.

Resulta esencial contrarrestar la amenaza de la matanza y tala ilegales mejorando la observancia de la ley en toda la cadena de suministro y reduciendo la demanda de productos de la vida silvestre en los países de destino. Estas se reconocen como intervenciones apropiadas, y la CITES está trabajando para proporcionar apoyo coordinado a los países y las regiones con sus socios en el Consorcio Internacional para Combatir los Delitos contra la Vida Silvestre (ICCWC): INTERPOL, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la Organización Mundial de Aduanas y el Banco Mundial.

La asistencia para el desarrollo, no obstante, también puede desempeñar un papel esencial para cortar de raíz la crisis de furtivismo. Muchas de las zonas que cuentan con grandes poblaciones de especies silvestres se encuentran entre las más pobres de África; muchas, todavía no son adecuadas o no están suficientemente bien desarrolladas para el turismo, o bien carecen de opciones para generar medios de subsistencia sostenibles. En estas zonas, la vida silvestre rara vez genera beneficios netos para las poblaciones locales; por el contrario, a menudo les impone costos netos.  

La vida silvestre también puede entrar en conflicto con las personas. En una encuesta reciente realizada en el Parque Nacional Katavi en Tanzanía, se determinó que casi la mitad de las 500 hectáreas cultivadas alrededor del parque habían sido destruidas por elefantes en 2008, y el 74% de los encuestados (quienes eran en su mayor parte agricultores de subsistencia) señaló que no obtenían ningún beneficio de la presencia de los elefantes.

La conservación de la vida silvestre está relacionada con cuestiones tales como políticas sólidas de uso de la tierra y derechos de propiedad de los recursos, y parte del mundo en desarrollo carece de ambas. Uno de los problemas clave que debe enfrentar la comunidad del desarrollo es promover el desarrollo social y económico de las comunidades pobres, manteniendo al mismo tiempo opciones de uso de la tierra que no solo sean compatibles con la conservación de las especies silvestres y su hábitat sino que además ayuden a garantizar que aquellos que coexisten con la vida silvestre reciban beneficios netos de la utilización sostenible de las especies silvestres y otros recursos naturales.
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Estamos enfrentando una crisis y se deben tomar medidas inmediatas en la primera línea para mejorar la aplicación de las leyes y reducir el mínimo la demanda de productos ilegales. Pero también debe haber beneficios para las poblaciones locales.

A mediano y largo plazo, las personas que coexisten con la vida silvestre y tienen un interés claro en su conservación nos ofrecerán las mejores posibilidades de alcanzar un futuro sostenible para las especies silvestres y para las personas.

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Todo esto puede parecer un verdadero reto. No obstante, la noticia positiva es que, en los últimos años, ha habido una toma de conciencia mundial en todos los niveles políticos y en muchos organismos acerca de las graves amenazas que representa el tráfico de especies silvestres y de la necesidad ofrecer respuestas inmediatas y a más largo plazo; y la Unión Europea ha sido una parte esencial de este esfuerzo colectivo.

En la 16ª Conferencia de las Partes en la CITES, celebrada en Bangkok en marzo del año pasado, fuimos testigos de niveles sin precedentes de cooperación internacional para combatir el tráfico de especies silvestres con un poderoso conjunto de resoluciones y decisiones aprobadas por consenso. La aplicación y el examen de estas ya están en curso.

Además, en la Conferencia de Londres sobre el Comercio Ilegal de Vida Silvestre realizada en febrero de este año, la Declaración de Londres reconoció la importancia de hacer participar a las comunidades que viven con las especies silvestres como asociados activos para la conservación, reduciendo los conflictos entre el ser humano y las especies silvestres y apoyando los esfuerzos comunitarios para promover sus derechos y su capacidad para gestionar las especies silvestres y su hábitat y obtener beneficios de ellos. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo se ha interesado en este tema y ha invertido recursos para aplicarla en el terreno.

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En este contexto, creo que es justo decir que sabemos qué se debe hacer y que la labor ya está bien encaminada, pero que debemos intensificarla y tomar medidas prioritarias rápidamente, planificando al mismo tiempo intervenciones a más largo plazo.

Considerando el tema que nos ocupa hoy, desearía destacar los cuatro factores subyacentes que apoyarán estos esfuerzos colectivos:

-    En primer lugar, debe haber apoyo en el nivel político más alto; un nivel político que debe traducirse en apoyo práctico en la primera línea. Dentro de la UE, Alemania, con Gabón, Francia y, más recientemente, el Reino Unido, han sido anfitriones de actos políticos destacados que han generado un importante impulso y apoyo político. También se han realizado actividades similares fuera de la UE, incluso en Botswana.

-    En segundo lugar, los delitos contra la vida silvestre se deben tratar como delitos graves y, a fin de combatir el comercio de especies silvestres, los Estados deben garantizar que se aplique un esfuerzo de aplicación de la ley coordinado en todos los componentes de las cadenas de suministro ilegales, y aplicar las mismas técnicas que se utilizan para combatir otros delitos graves.

-    En tercer lugar, resulta crítico que las comunidades del desarrollo y de la conservación de la vida silvestre reconozcan que la conservación de la vida silvestre y los hábitats es una cuestión de desarrollo, indisolublemente vinculada con la erradicación de la pobreza, la economía, la salud, la gobernanza, la seguridad y la justicia social. Resulta imperativo que la conservación de la vida silvestre se incorpore en las intervenciones para el desarrollo, procurando aumentar al máximo los beneficios y reducir al mínimo las pérdidas para las personas y la vida silvestre. Del mismo modo, las intervenciones para la conservación de la naturaleza no pueden hacer caso omiso de las realidades respecto al desarrollo en las áreas que se trata de conservar y sus alrededores.

-    Por último, se requiere apoyo financiero adicional y sustancial de diferentes fuentes, reconociendo a la UE por el fuerte apoyo financiero que ya ofrece, incluso al ICCWC, el programa de la OIMT y la CITES sobre especies de maderas tropicales y a los programas MIKE y MIKES, que está pasando de supervisar la matanza ilegal de elefantes a reducir al mínimo la matanza de especies amenazadas. En este contexto, vale la pena destacar que las implicaciones sociales, ambientales, económicas y de seguridad de las actividades ilícitas relacionadas con la vida silvestre y sus vínculos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible deberían abrir nuevas fuentes de financiación.

Si bien la CITES continúa abordando la gestión y conservación de especies conocidas y el comercio de estas, los Estados la están usando cada vez más para garantizar que el comercio de especies marinas y de maderas sea legal, sostenible y trazable. Por ejemplo, el número de especies de árboles cubiertas por la Convención ha aumentado de 18 especies incluidas en los Apéndices en 1975 a más de 600 actualmente; en gran parte, debido al aprovechamiento excesivo y los altos volúmenes de comercio ilegal, que están imponiendo grandes demandas a la asistencia técnica y financiera del programa de la OIMT y la CITES.

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Colegas, se requerirá un esfuerzo sostenido, colectivo y multifacético a todos los niveles para ganar esta batalla y avanzar hacia un camino para un futuro sostenible en el que las personas y la vida silvestre puedan coexistir en armonía, pero mantener y potenciar los tipos de esfuerzos colectivos de los que hablamos hoy nos conducirán allí.

Muchas gracias.