Directivas para el transporte - CONSEJOS PARA EL TRANSPORTISTA

 
CONSEJOS PARA EL TRANSPORTISTA
 
1. Bienestar general
   
1.1 Los animales deberían tener prioridad sobre las mercancías.
   
1.2 En general, solamente se deberían transportar animales en buen estado de salud, pero pueden darse casos en que sea necesario, por bien del animal, trasladarlo a un lugar donde recibirá un tratamiento apropiado. En esos casos, es probable que un veterinario calificado o una persona experimentada acompañe al animal.
   
1.3 No se deberían transportar nunca animales preñados o todavía dependientes de la madre; pero hay excepciones. No siempre resulta posible comprobar si un animal está preñado; ciertas especies soportan bien el traslado en la primera fase de la gestación; puede ser muy conveniente para el animal su traslado a un lugar donde las condiciones para el parto sean mejores. Las hembras de muchas especies están preñadas gran parte de su existencia y, por ello, podría resultar difícil evitar su traslado cuando están en tales condiciones. Por supuesto, no es aconsejable transportar animales todavía dependientes de la madre; pero puede haber buenas razones para hacerlo.
   
1.4 No es aconsejable administrar calmantes porque no se conocen totalmente los efectos secundarios y, por consiguiente, los animales en estado letárgico son muy vulnerables si hay un movimiento brusco del avión, del barco, del camión o del tren. Si se dan circunstancias excepcionales que induzcan a administrar calmantes, normalmente un veterinario calificado debería acompañar al animal.
   
1.5 En general, se debería evitar de ubicar en el mismo contenedor, animales de especies diferentes; pero puede haber excepciones. La compatibilidad depende de varios factores, tales como sexo, estado de madurez, tamaño y naturaleza de los animales concernidos. Además, no debería haber en el mismo contenedor animales de la misma especie, a no ser que se sepa que son compatibles. Bajo ciertas condiciones, cada unidad de un contenedor dividido en compartimientos puede ser considerado como un contenedor individual.
   
1.6 Sólo se debería manipulear los animales cuando es absolutamente necesario, es decir, en caso de enfermedad o de remoción de cadáveres. Los manipuleos molestan mucho a los animales; además, hay peligro de infección, pues muchos animales son portadores de enfermedades que pueden contraer los seres humanos.
   
1.7 La manera de curar las enfermedades o las heridas durante el traslado dependen de un cierto número de factores. Si la enfermedad o la herida sobreviene durante un viaje aéreo, tal vez no sea posible intervenir, pues los animales estarán, probablemente, en el pañol de equipajes del avión, y sólo podrán emprenderse las gestiones correspondientes tras el aterrizaje. Al llegar al aeropuerto, se debería avisar al veterinario más cercano o, en el caso de una especie exótica, al parque zoológico. Dígase lo mismo si se trata de viajes marítimos o terrestres; se debería actuar, sin demora, en la primera escala.
   
1.8 Matar al animal durante el traslado es también una cuestión que depende de varios factores. Sólo podría recurrirse a suprimir la vida del animal por indicación de un veterinario, o de una persona que tenga experiencia, según el animal de que se trate. En el caso de peligro para la vida humana, debido al estado o al comportamiento de un animal, el comandante del avión o el capitán del barco decidirá como considere necesario para preservar la seguridad.
   
1.9 Normalmente, sacar de los contenedores animales enfermos o muertos sólo es posible en las escalas, excepto en el caso de viajes marítimos, durante los cuales se podrían hacer desaparecer los cadáveres y, eventualmente, cambiar a los animales enfermos de lugar. La remoción de cadáveres es una cuestión que depende en gran medida de las circunstancias. Algunas veces, especialmente cuando se trata de muy cortos trayectos, podría ser conveniente dejar los animales muertos en sus contenedores, y no molestar a los otros; esto vale, sobre todo, para las aves. Por otra parte, muchas compañías aéreas no aceptaran contenedores en que haya animales muertos. Es importante recurrir al asesoramiento de un veterinario, o al de una persona que tenga experiencia por lo que atañe al trato y a los cuidados de la especie, antes de hacer desaparecer el cadáver, para determinar la causa de la muerte, y ver si se corre el riesgo de infección.
   
1.10 Lo que ha de hacerse, en cuanto a la alimentación y a la bebida, depende de la especie del animal y de la duración de su traslado. Para viajes largos, terrestres o marítimos, se debería disponer de amplias facilidades para la adecuada alimentación. Para muchas especies, es importantísimo disponer de una apropiada provisión de agua, y se deberían tomar las oportunas medidas con objeto de evitar eventuales ahogos.
   
1.11 Algunos peces, reptiles, anfibios e invertebrados pueden sobrevivir, sin peligro, privados de alimentación durante largo tiempo; algunos reptiles, anfibios e invertebrados pueden sobrevivir privados de agua durante largo tiempo. Además, sería conveniente no alimentar a los animales durante las 24 horas que precedan a su envío, porque disminuye, así, la polución del agua o del material de embalaje empleado para el transporte.
   
1.12 Cuando los peces soportan largos viajes, se debería prestar mucha atención a la temperatura del agua, y no se deberían escatimar esfuerzos para mantenerla a la temperatura que se indica en la correspondiente etiqueta. Así pues, podría ser necesario reoxigenar el agua para ciertas especies empleando el dispositivo de que está provista la pecera.
   
1.13 Para que no haya infecciones, y por razones sanitarias y higiénicas, se debería evitar el contacto humano con los animales. Estos no deberían entonces permanecer cerca de artículos alimenticios o en lugares a los que tengan acceso personas no autorizadas.
   
1.14 Ningún animal debería transportarse junto a material radioactivo o a otras substancias peligrosas para la salud.
   
1.15 Los contenedores se deberían acondicionar para evitar los efectos de todo posible movimiento en avión, tren, camión o barco y, cuando haya que trasladarlos, se prestará mucha atención para que siempre permanezcan en posición horizontal.
   
2. Planificación del traslado
   
2.1 Cuando el transporte de animales es de larga distancia y se pasa de una zona climática a otra, es importante planificar el viaje de modo que los animales no lleguen, sin más, a un país de clima muy distinto al clima que están acostumbrados, a no ser que se disponga de un entorno apropiado.
   
2.2 Se puede causar grave perjuicio a los animales si hay, durante el traslado, paradas prolongadas en aeropuertos, puertos o puntos de selección. Por ello, cuando tales paradas sean probables, sería muy importante realizar gestiones previas para estar seguros de que los animales no han de soportar rigores de temperatura. En esas circunstancias la calefacción y el aire acondicionado en los aviones suelen cesar y, por consiguiente, se debería procurar que los animales sean descargados y puestos en mejores condiciones hasta que se reanude el viaje, o que funcionen ventiladores o radiadores durante la escala intermedia.
   
2.3 Se deberían tomar disposiciones previas en caso de que una puesta en cuarentena o cualquier otra reglamentación relativa a la higiene veterinaria fuera necesaria en las escalas o en la destinación final.
   
2.4 Los animales deberían ser recogidos sin tardanza a su llegada al lugar de destino. En caso de retraso, se debería recurrir a los servicios de un veterinario, de una organización local competente, o de una persona que tenga experiencia en el trato y cuidado de los animales concernidos. Si los animales han de permanecer largo tiempo en aeropuertos, puertos, estaciones de ferrocarril, etc., deberían ser alojados en lugares a los cuales 'no tengan acceso personas no autorizadas. Los animales, ya sometidos a una gran tensión, por el hecho de ser transportados, sufren mucho si hay intervención innecesaria de simples curiosos. Se debería evitar la exposición directa de los animales al solo a temperaturas desfavorables.
   
2.5 No se debería pagar contra entrega cuando se trata de animales.
   
3. Contenedores
   
3.1 Para que puedan emplearse los materiales locales más convenientes, no se especifica de qué deberían ser los contenedores. Para muchos animales, el mejor material es la madera; pero bambú, cartón, aglomerado, plástico y metal pueden convenir, con frecuencia, para hacerlos.
   
3.2 Se recomienda el empleo de poliestireno foraminado para reptiles, anfibios, peces e invertebrados, porque ese material tiene excelentes propiedades de aislamiento térmico. Cuando sea necesario una considerable fuerza mecánica, debería existir un consistente revestimiento exterior.
   
3.3 A fin de que haya rigidez y resistencia suficientes, casi siempre es necesario, si se emplea madera o aglomerado, hacer los contenedores en armadura. En el caso de ciertos animales de gran tamaño, se recomienda el empleo de pasadores y tuercas, en lugar de tornillos para paredes y techo y de refuerzos metálicos para los rincones.
   
3.4 Es importante que en las superficies interiores de todos los contenedores no haya clavos, tornillos, puntas de malla u otros materiales puntiagudos o ásperos que pudieran herir al animal. Además si se emplean productos o pintura para conservar la madera del contenedor, se debería tener la seguridad de que no son tóxicos, y de que no irritan la piel.
   
3.5 Para algunos animales, es preferible que la base del contenedor sea de listones o de malla, para que la orina y los excrementos pisoteados caigan en las bandejas que hay, debajo del piso, con material absorbente. Las dimensiones de los listones y la distancia entre los mismos dependerán de la especie concernida; la distancia debería ser tal que no haya posibilidad de que las patas queden entrampadas.
   
3.6 Los animales que acostumbran roer o arañar mucho, se deberían transportar en contenedores cuyas paredes estén recubiertas con láminas metálicas o con malla soldada de suficiente resistencia. El piso de listones puede estar no recubierto, porque las bandejas que hay debajo del mismo ofrecen una protección suficiente que impide que el animal se escape. En el contenedor se puede utilizar una capa de material absorbente en lugar de un piso enrejado y de un recipiente para las deyecciones.
   
3.7 Los pájaros viajan más agradablemente en penumbra y muchos mamíferos sufren menos si se pone una arpillera, o una cubierta similar desmontable sobre la malla o los listones de la parte delantera del contenedor, que, sin embargo, podrá quitarse con facilidad para inspeccionar o dar de comer y beber. No debería obstruirse la ventilación.
   
3.8 En muchos casos, es mejor si las puertas de los contenedores son correderas, porque se controla más fácilmente la entrada y la salida de los animales que con puertas embisagradas.
   
3.9 Una de las causas de muerte de animales durante su traslado es la falta de aire y se debería hacer lo posible para que en los contenedores haya suficiente ventilación. Aunque existan en el frente del contenedor mallas o listones debería haber agujeros de ventilación en todos los lados y, en ciertos casos, también en el techo. El diámetro de tales agujeros dependerá de la especie del animal, y es importante que ninguna parte del mismo pueda salir por esos agujeros; para ciertos animales, hay que cubrir dichos agujeros con una fina malla. A pesar de esto, conviene prestar gran atención al aislamiento.
   
3.10 Debería existir una precaución adicional para impedir la asfixia de animales, fijando dispositivos exteriores de separación en los lados, el techo y la base de los contenedores, el tamaño de esos dispositivos dependerían del tamaño del contenedor.
   
3.11 Cuando el viaje es largo, el contenedor debería disponer del conveniente material para que los animales duerman y reposen; ciertos materiales, como paja, tal vez no pueden importarse en muchos países y por lo tanto, se deberían determinar las exigencias del país de destino si se utiliza ese tipo de materia.