Delitos contra la vida silvestre

¿Qué es la delincuencia contra la vida silvestre?

La "vida silvestre" significa todas las especies de fauna y flora. La "fauna" son todos los animales y aves, como los tigres y los halcones, así como los peces. La "flora" son las plantas, como las orquídeas y los cactus, así como la madera y los productos forestales distintos de la madera, algunos de los cuales se comercializan ilegalmente a niveles muy significativos.

La "delincuencia", en lo que concierne al ICCWC, se refiere a los actos cometidos contra las legislaciones y reglamentaciones nacionales diseñadas para proteger los recursos naturales y administrar su gestión y utilización. Esto podría comenzar con la explotación ilícita de los recursos naturales, como la caza furtiva de un elefante, la extracción de una orquídea rara, la tala no autorizada de árboles o la pesca de esturiones sin licencia. Puede también incluir actos subsecuentes, como el proceso de la fauna y la flora en productos, su transporte, la oferta de venta, la venta, la posesión, etc. Incluye también el ocultamiento y el blanqueo de los beneficios financieros obtenidos gracias a esos delitos. Algunos de estos delitos se perpetrarán exclusivamente en el país de origen, mientras que otros ocurrirán en el país de destino, en los que en última instancia se consumirán los especímenes de fauna y flora vivos, o sus partes y derivados.

A escala internacional, los delitos conllevan violaciones a la CITES, organismo que regula las importaciones, exportaciones y reexportaciones de las especies silvestres. Los países de tránsito también pueden verse afectados. En consecuencia,  los delitos contra la vida silvestre no difieren de otras formas de actividades ilegales. De hecho, comparte muchas de las características de otros tipos de delitos transnacionales, como el tráfico ilegal de narcóticos. Sin embargo, en cierta medida, los delitos contra la vida silvestre aún no se perciben como parte de la "delincuencia organizada", ni se tratan en consecuencia.

La gravedad de los delitos contra la vida silvestre

Es muy difícil evaluar la magnitud de los delitos contra la vida silvestre, en parte, debido a que están al margen de la "delincuencia organizada" y, por ende, no se registran de la misma forma que el tráfico de drogas, el asesinato, la violación o el robo. Esto se debe, en parte, al hecho de que en muchos aspectos se trata de delitos sin víctimas. Hay muchos indicadores, y considerable evidencia, que demuestra la participación de las redes del crimen organizado en la explotación, procesamiento, contrabando y comercio de vida silvestre y sus productos mediante técnicas sofisticadas que atraviesan fronteras nacionales y continentes. El fraude, la falsificación, el blanqueo de dinero, la violencia y la corrupción se encuentran a menudo combinados a diversos delitos contra la vida silvestre.

Además de generar considerables pérdidas en los activos y los ingresos de muchos países en desarrollo, el robo y el comercio ilegal de los recursos naturales amenazan posiblemente los medios de subsistencia de las comunidades rurales, repercute sobre la seguridad alimentaria y corre el riesgo de dañar ecosistemas enteros.  El contrabando transfronterizo de animales y plantas vivas acarrea riesgos para la salud humana debido a la propagación de enfermedades, algunas de las cuales (como el virus Ébola) son mortales. Las enfermedades, como la gripe aviar, puede propagarse a las cadenas alimenticias, conduciendo a la eutanasia masiva de manadas de ganado. La introducción de especies exóticas en hábitats puede arruinar la biodiversidad natural de países o regiones.  La facilidad con que algunas especies de vida silvestre se pasan de contrabando por las fronteras, a menudo en considerables cantidades, pone de relieve las amenazas reales para la seguridad nacional y la bioseguridad de los Estados.

¿Cuáles son los retos para lograr la aplicación efectiva de la ley?

Las agencias nacionales de aplicación de la ley a la vida silvestre, especialmente las de los países en desarrollo, hacen frente a muchos desafíos, entre los que cabe señalar: la legislación inadecuada; la falta de equipo; las limitadas oportunidades de formación; la dificultad de acceder a los nuevos instrumentos de observancia como el acopio y el análisis de datos de inteligencia y el apoyo a la ciencia forense; la precaria gobernanza; y una limitada apreciación entre los fiscales y los jueces de la gravedad de los delitos contra la vida silvestre. No se movilizan técnicas de investigación especial e instrumentos poderosos, como "seguir la pista del dinero", para perseguir a las organizaciones criminales involucradas en delitos contra la vida silvestre. A menudo, los oficiales de aplicación de la ley a la vida silvestre no reciben el mismo tratamiento que sus homólogos en los servicios de aduanas y policía y no están debidamente preparados para responder al carácter organizado de esos que tratan de robar los recursos naturales.

Históricamente, los esfuerzos para apoyar a esos oficiales, y a sus instituciones y países, han carecido de estructuración, no se han coordinado o se han llevado a cabo a corto plazo, con frecuencia sin una verdadera comprensión de la índole o el alcance del problema.

Una aplicación de la ley a la vida silvestre mal focalizada y dirigida erróneamente puede imponer cargas injustificadas sobre las poblaciones rurales y las comunidades locales pobres y puede accidentalmente debilitar el apoyo tan necesitado de aplicación de la ley y cumplimiento con las necesidades de una gestión adecuada de los recursos naturales. Como sucede con otras formas de delincuencia, la aplicación de la ley a la vida silvestre debe realizarse de conformidad con los requisitos nacionales para respetar debidamente los procedimientos, los derechos humanos, la seguridad pública y los derechos de los acusados.