Expertos informan que los índices de caza furtiva y contrabando de marfil de elefantes son los más altos en una década

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Ginebra, 21 de junio de 2012 – Según un informe publicado hoy por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), los niveles de caza furtiva alcanzan los niveles más altos de la década. Desde 1989 no se había registrado tantos decomisos de marfil. Estas conclusiones, basadas principalmente en datos presentados por gobiernos, se presentarán en la 62a reunión del Comité Permanente de la CITES que se llevará a cabo en Ginebra del 23 al 27 de Julio de 2012.

En el informe se analizan los datos del programa de la CITES sobre la supervisión de la matanza ilegal de elefantes (MIKE), los datos de la UICN sobre el estado de las poblaciones de elefantes, el sistema de información sobre el comercio de elefantes (ETIS) administrado por TRAFFIC, y la base de datos de la CITES del comercio administrada por el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación del PNUMA, el PNUMA-CMCM.

Estas fuentes fidedignas de información han mostrado una relación muy estrecha entre las tendencias de caza furtiva y los decomisos a gran escala de marfil al detectar esencialmente los mismos patrones en cada eslabón que compone la cadena del comercio ilícito del marfil.

El Secretario General de la CITES, John E. Scanlon, dijo: “Debemos aumentar nuestros esfuerzos colectivos en los países del área de distribución, de tránsito o consumidores para revertir las inquietantes tendencias actuales en la caza furtiva de elefantes y contrabando de marfil. A pesar de que los decomisos son esenciales, los esfuerzos de observancia para acabar con los delitos contra la fauna y la flora silvestres no deben detenerse ahí –deben resultar en enjuiciamientos, condenas y  sanciones duras para frenar el flujo del contrabando. Toda la cadena de encargados de hacer cumplir la ley debe trabajar unida.”

Según los datos de ETIS, tres de los cinco años en los que se ha decomisado la mayor cantidad de marfil a nivel mundial son el 2009, 2010 y 2011.

Solamente en 2011, se realizó 14 decomisos de marfil a gran escala —una cifra de dos dígitos por primera vez en 23 años— cuando ETIS hizo su primera colección de datos. En total se estima que había 24,3 toneladas de marfil; más que en cualquier otro año anterior.

Los decomisos a gran escala (es decir,  mayores a 800 kilos de marfil en una sola transacción), indican típicamente la participación de crimen organizado.

Según los datos de incautaciones, la China y Tailandia son los dos destinos principales de los envíos de marfil ilícito exportado de África. Se cree que los grandes decomisos desde 2009 en Malasia, Filipinas y Viet Nam estaban en tránsito a China y Tailandia.

Algunos países africanos y asiáticos han hecho esfuerzos significativos para mejorar la observancia. Por ejemplo, a principios de este año China realizó una gran operación que resultó en el decomiso de 1 366,3 kilos de marfil y el arresto de 13 sospechosos.

La mayoría de los contenedores de contrabando salen del continente africano por puertos en el Océano Índico de países de África oriental, principalmente de Kenia y la República Unida del Tanzania.
“Cada vez hay más pruebas de que los elefantes africanos se encuentran frente a su peor crisis desde que en 1989 la CITES prohibiera el comercio internacional de marfil”, dijo Tom Milliken, el jefe del Programa para elefantes y rinocerontes de TRAFFIC y Director de ETIS.

Estas conclusiones corresponden a los datos del programa CITES MIKE sobre la caza furtiva en África. MIKE ha constatado un aumento constante en los niveles de caza furtiva en todo el continente desde 2005 y los niveles de 2011 han sido los más altos desde que comenzó el monitoreo en 2002. Los niveles de caza furtiva están aumentando en todos los países en los que hay elefantes, lo que puede llevar a un descenso dramático en algunas poblaciones, en particular en países de África central, donde los niveles de caza furtiva son los más altos. Esto fue expuesto ante la comunidad internacional a principios de este año tras la matanza de cientos de elefantes en el parque nacional de Bouba Ndjida en Camerún.

“El análisis de MIKE muestra que la caza furtiva alcanza los niveles más altos en lugares donde los medios de subsistencia humanos son más inseguros y la gobernanza y aplicación de la ley son más débiles. Asimismo, este análisis sugiere que la demanda de marfil en Asia occidental provoca la caza furtiva. Solamente en 2011, el número de elefantes víctimas de la caza furtiva pueden fácilmente llegar a decenas de miles,” dijo Julian Blanc, coordinador del programa MIKE.

Información recogida por la UICN corrobora las conclusiones de MIKE sobre el peligro inminente que representa la caza furtiva para las poblaciones de elefantes en todo el continente. Existen indicios alarmantes de que la matanza ilegal de elefantes también ha aumentado en Asia, aunque es difícil obtener datos.

“Hay una necesidad acuciante de que gobiernos y otras partes involucradas con la conservación de la fauna y flora silvestres evalúen adecuadamente  la cantidad de marfil de elefantes asiáticos que está entrando en el comercio”, dijo Simon Hedges, Vicepresidente del grupo de especialistas de elefantes asiáticos de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN.

Otra presión en los elefantes asiáticos, y que también parece estar aumentando, es el comercio ilícito internacional de elefantes salvajes vivos para el comercio de circo en China y el comercio turístico  en Tailandia.

La grave situación en África demuestra la urgente necesidad de implementar el Plan de acción para el elefante africano, creado por todos los países del área de distribución del elefante africano bajo los auspicios de la CITES en 2010. El plan busca invertir 100 millones de dólares durante tres años para los esfuerzos de conservación del elefante y, en agosto de 2011, en la 61ª reunión del Comité Permanente de la CITES, se lanzó un Fondo para el elefante africano.

“Para tener poblaciones sostenibles de elefantes en África se necesita una visión común y una inversión de tiempo y recursos altamente estratégica y de colaboración a través de toda la cadena de suministro de marfil. Si no lo hacemos, perderemos lo que más apreciamos, los íconos de África, nuestros elefantes,” dijo recientemente en una reunión de los países del área de distribución del elefante africano Holly Dublin, Presidente del Grupo de especialistas de elefantes africanos UICN/CSS.

A nivel internacional, se necesita respuestas creativas e innovadoras para esta crisis. El uso de sistemas de  rastreabilidad modernos, entre otros las prácticas forenses con ADN, han demostrado ser muy efectivos en casos de tráfico de especies de fauna y flora silvestres. Las pruebas de ADN se han utilizado con éxito en varios casos relacionados con rinocerontes en Sudáfrica y forma parte rutinaria de muchas investigaciones penales. En cualquier caso, se debe coordinar los esfuerzos de observancia para combatir los delitos contra la vida silvestre. Esta es la razón por la que el recientemente establecido Consorcio Internacional para Combatir los Delitos contra la Vida Silvestre (ICCWC) es primordial para apoyar y coordinar las acciones de observancia en las fronteras internacionales.


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