El atún rojo del Atlántico, un plato principal en la conferencia mundial de la CITES


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COMUNICADO DE PRENSA

El atún rojo del Atlántico, un plato principal en la conferencia mundial de la CITES

175 gobiernos abordarán también medidas urgentes para atajar el
comercio ilegal de especies silvestres y proteger los
medios de subsistencia de las poblaciones rurales pobres

Ginebra, 5 de febrero de 2010 – Los representantes de los gobiernos que participan en la próxima conferencia trienal mundial de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) proponen nuevas medidas para conservar y gestionar de forma sostenible el atún rojo del Atlántico y el elefante, así como una serie de tiburones, corales, reptiles, insectos y plantas.

En la reunión de Doha, Qatar (13-25 de marzo), se tomará una decisión sobre más de 40 propuestas. Cabe señalar que algunos gobiernos proponen que se levante la reglamentación CITES para algunas especies, destacando el éxito de la CITES en esferas clave 35 años después de su entrada en vigor.

Muchas de estas propuestas reflejan la creciente preocupación internacional sobre la acelerada destrucción de los ecosistemas marinos y forestales mundiales debido a la sobrepesca y la tala excesiva, y los posibles impactos del cambio climático sobre los recursos biológicos del planeta. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha declarado 2010 el año internacional de la biodiversidad y la Conferencia de la CITES constituirá una de las ocasiones principales de que dispondrán los gobiernos este año para tomar medidas encaminadas a proteger la biodiversidad.

Entre otras cuestiones en el orden del día cabe citar la adopción de medidas urgentes para: poner coto al comercio ilegal del tigre, el rinocerontes y otras especies que están al borde de la extinción; abordar los posibles impactos de las medidas de la CITES sobre los medios de subsistencia de las poblaciones rurales pobres, que a menudo se encuentran en primera línea para utilizar y gestionar las especies silvestres; y asignar suficientes recursos financieros para garantizar que se logran plenamente las metas de la CITES. Se necesitará un aumento considerable del presupuesto para garantizar la debida aplicación de las medidas que se propondrán en Doha. El presupuesto anual actual de la Secretaría CITES asciende a unos 5 millones de dólares de EE.UU.

El Sr. Achim Steiner, Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que administra la Secretaría CITES, declaró que “2010 es un año fundamental para la diversidad biológica. Es el año en que se suponía que el mundo había invertido la tendencia de pérdida de nuestra biodiversidad, tan importante desde la óptica económica. Lamentablemente, no ha sido así. Ahora debe de ser el año en que la comunidad internacional vuelve a comprometerse y renueva sus esfuerzos para lograr esta meta. La CITES es una parte importante de esta respuesta. Garantizando que el comercio internacional de especies silvestres se regula debidamente, la CITES puede ayudar a conservar la fauna y la flora silvestres del planeta, salvándola de la sobreexplotación y contribuir así a una gestión sostenible y más adecuada de esos recursos naturales fundamentales”.

El Sr. Willem Wijnstekers, Secretario General de la CITES, dijo que “El tema marino de la conferencia CITES de este año es particularmente sorprendente". Declaró que “Confirma la tendencia iniciada en 2002. La CITES se percibe cada vez más como un valioso instrumento para lograr el objetivo de restaurar los stocks de peces agotados para 2015 a niveles que puedan producir el rendimiento máximo sostenible, como se acordó en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo”.

El atún rojo y los tiburones

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la captura de la pesca mundial (no acuicultura) ascendió a 92 millones de toneladas de peces en 2006, de los cuales 81,9 millones procedían del mar. El valor total de las capturas marinas y de agua dulce en el primer punto de venta fue de unos 91,2 mil millones de dólares de EE.UU. Como resultado, se estima que un 52 % de los stocks de peces marinos o grupos de especies se explotan plenamente, 19 % están sobreexplotados y 9 % agotados o recuperándose del agotamiento. Cabe la probabilidad de que se haya alcanzado el potencial máximo de captura de pesca silvestre en los océanos del mundo y, por ende, se requiere un enfoque más controlado de la pesca (Véase ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/011/i0250e/i0250e.pdf).

Un creciente número de peces explotados comercialmente han pasado a ser objeto de control de la CITES en los últimos años, a saber: el tiburón peregrino y el tiburón ballena se incluyeron en el Apéndice II en 2002, el gran tiburón blanco y el napoleón en 2004 y la anguila europea y los peces sierra en 2007.

En la próxima conferencia, se presentan propuestas para incluir ocho especies de peces explotadas comercialmente bajo la tutela de la CITES.

Mónaco propone la prohibición completa del comercio internacional del atún rojo del Atlántico (propuesta 19). Esta especie puede alcanzar 3 metros de longitud y más de 650 kg de peso. Puede nadar a 40 km por hora y sumergirse hasta 1.000 metros de profundidad. Es muy apreciado como manjar exquisito: en enero de 2010 parece que un solo pez llegó a venderse por más de 120.000 dólares de EE.UU. Aunque ha sido objeto de pesca durante varios siglos, sus poblaciones en el océano Atlántico y el mar Mediterráneo han sufrido drásticas disminuciones en los últimos 40 años. Se han desplegado reiterados esfuerzos para garantizar una pesca más sostenible, pero Mónaco estima que es el momento de prohibir el comercio internacional para que la especie pueda recuperarse.

El tiburón cachona (propuesta 15) ocurre en forma generalizada en mares de aguas cálidas templadas y tropicales costeras y se explota intensamente por sus aletas. Se han comunicado considerables disminuciones de las poblaciones de la especie en muchas zonas en las que es objeto de captura. Las aletas de otras dos especies de tiburón martillo (tiburón martillo gigante y tiburón martillo liso) y de otros dos tiburones (tiburón trozo y tiburón arenero) tienen formas similares, y los autores de la propuesta, Palau y Estados Unidos, recomiendan que todas esas especies sean objeto de los controles comerciales de la CITES.

Los dos precitados países proponen también que los controles comerciales de la CITES se apliquen al tiburón oceánico (propuesta 16) que, pese a su amplia área de distribución en aguas tropicales y subtropicales, ha disminuido donde ha sido objeto de captura por sus aletas.

En total, se estima que anualmente se pescan varios millones de tiburones de estas dos especies para abastecer la demanda de aletas.

La población del marrajo sardinero (propuesta 17) ha experimentado también una disminución, concretamente en el Atlántico septentrional y en el Mediterráneo, debido a la pesca insostenible por el elevado valor de su carne y aletas. Palau y Suecia, en nombre de los Estados miembros de la Comunidad Europea, señalan la falta de datos coherentes sobre la captura global de esta especie. Estiman que el hecho de requerir permisos de exportación CITES garantizará que los mercados internacionales se abastezcan con peces procedentes de pesquerías gestionadas sosteniblemente que mantienen registros precisos.

El tiburón espinoso (propuesta 18) es un pequeño tiburón otrora abundante en aguas templadas. Actualmente es objeto de sobreexplotación por su carne, que es muy apreciado en Europa (a menudo se vende en las tiendas de pescado rebozado con patatas fritas en las Islas Británicas) y otros lugares. Como sucede con otros tiburones, es particularmente vulnerable a la pesca excesiva, debido a escaso índice de reproducción. Asimismo, suele viajar en grandes bancos de cientos o miles de peces, lo que hace que los barcos de pesca puedan capturarlos en grandes cantidades. Palau y Suecia, en nombre de los Estados miembros de la Comunidad Europea, proponen incluir el tiburón espinoso en el Apéndice  II (que controla el comercio mediante un sistema de permisos) y establecer un programa de gestión de la pesca sostenible para la especie.

Corales

Los más valiosos de todos los corales preciosos, los corales rojos o rosados (propuesta 21) se han explotado durante más de 5.000 años y se han utilizado para hacer joyas y otros artículos decorativos. Sus colonias en forma de árboles, que proporcionan protección y hábitat a otras especies marinas, prosperan en los océanos tropicales, subtropicales y templados, a menudo a grandes profundidades. La sobreexplotación para el comercio internacional y la destrucción de colonias por las dragas y redes de arrastre bentónicas han afectado considerablemente su capacidad de reproducirse y regenerarse. Estados Unidos y Suecia, en nombre de los Estados miembros de la Comunidad Europea, proponen añadir los corales rojos o rosados en el Apéndice II para controlar su comercio.

Interminable debate sobre los elefantes y el marfil

El interminable debate mundial sobre el elefante africano se ha centrado en los beneficios que pueden aportar los ingresos de las ventas de marfil para la conservación y las comunidades locales que cohabitan con estos animales enormes y potencialmente peligrosos y en las preocupaciones de que esas ventas pueden incentivar la caza furtiva. En las propuestas presentadas en esta ocasión (propuesta 4, propuesta 5 y propuesta 6) se reflejan nuevamente puntos de vista divergentes sobre la forma más idónea de mejorar la conservación y el uso sostenible del animal terrestre más grande del mundo.

La CITES prohibió el comercio internacional de marfil en 1989. En 1997 y 2002, reconociendo que algunas poblaciones de elefantes de África meridional gozaban de excelente salud y estaban debidamente gestionadas, autorizó a Botswana, Namibia, Sudáfrica y Zimbabwe a vender más de 150 toneladas de sus existencias de marfil a Japón. Las ventas se llevaron a cabo en 1999 y 2008 y generaron unos 20 millones de dólares de EE.UU para la conservación del elefante y los programas de desarrollo de las comunidades que viven dentro o a proximidad del área de distribución del elefante.

En la conferencia de este año, la República Unida de Tanzanía y Zambia tratan de lograr una autorización semejante para vender las existencias gubernamentales que se han ido almacenando a lo largo de los años. La República Unida de Tanzanía dispone de unas 90 toneladas de existencias de marfil y Zambia de unas 21 toneladas.

Adoptando un enfoque diametralmente opuesto, Congo, Ghana, Kenya, Liberia, Malí, Rwanda y Sierra Leone proponen poner coto al comercio internacional limitado de marfil de elefante africano actualmente permitido y adoptar una moratoria de 20 años sobre cualquier propuesta para relajar los controles del comercio internacional sobre los elefantes africanos.

El oso polar y otras propuestas

La posible amenaza que se cierne sobre el oso polar debido al cambio climático se ha debatido ampliamente en las últimas fechas y Estados Unidos trata de aumentar su protección en la CITES, prohibiendo completamente el comercio internacional de la especie (propuesta 3). México y Egipto tratan de reducir los controles de la CITES sobre el cocodrilo de pantano y el cocodrilo del Nilo, respectivamente, ya que estiman que la situación de ambas especies ha mejorado en el medio silvestre (propuesta 8 y propuesta 9). Por el contrario, Honduras y Guatemala tratan de imponer controles CITES a cuatro especies de iguanas que son cada vez más solicitadas por los aficionados en otros países (propuesta 11 y propuesta 12). El Estado Plurinacional de Bolivia propone que se adopten medidas semejantes para el escarabajo rompefocos (propuesta 20), muy apreciado también por los coleccionistas.

Por su parte, Madagascar trata de incluir 12 plantas endémicas en el Apéndice II (propuestas 22-24, 26, 27, 30, 32-36 y 39-41), mientras que Brasil y Argentina proponen que se incluyan en el mismo Apéndice el palo de rosa (propuesta 29) y el palo santo (propuesta 42), respectivamente, dos especies arbóreas que producen aceites esenciales ampliamente utilizados en perfumería y cosmética.

En otras propuestas se pide que se levanten todas las restricciones al comercio de ciertas especies sobre la base de que ya no requieren esa protección. Entre otras, cabe señalar Orothamnus zeyheri (propuesta 37) y Protea odorata (propuesta 38) de Sudáfrica, y el gato de monte norteamericano (propuesta 2).

Antecedentes: comprensión de la CITES

El hombre utiliza miles de especies de fauna y de flora silvestres en sus vidas diarias como alimento, alojamiento, atención de salud, cosméticos o artículos de moda. La CITES reconoce que el comercio de esos animales y plantas puede beneficiar tanto a la conservación como a los medios de subsistencia de la población local.

Sin embargo, el comercio no reglamentado de especies silvestres puede afectar seriamente a las poblaciones de las especies, en particular las que ya son vulnerables debido a otros factores, como la pérdida del hábitat. Los gobiernos respondieron a esta preocupación adoptando la CITES en 1973, a fin de regular el comercio internacional de especies silvestres y garantizar que se mantiene a un nivel sostenible. Con 175 Partes, la CITES sigue siendo uno de los instrumentos más poderosos del mundo para lograr la conservación de la biodiversidad mediante la reglamentación del comercio de la fauna y la flora silvestres.

Incluso si se prescinde de la pesca comercial y la industria maderera, el comercio internacional de especies silvestres es un negocio muy lucrativo, cuyo valor se estima en miles de millones de dólares anualmente y afecta a más de 350 millones de especímenes de animales y plantas cada año. El comercio internacional no reglamentado puede llevar a las especies amenazadas y en peligro al borde de la extinción, especialmente cuando se combina con la pérdida del hábitat y otras presiones.

La CITES ofrece tres opciones de fiscalización en forma de Apéndices. El comercio internacional de animales y plantas incluidas en el Apéndice I está prohibido, salvo en circunstancias excepciones. En el Apéndice I están incluidas unas 530 especies de animales y un poco más de 300 especies de plantas, entre otras, todos los grandes simios, varios grandes felinos, como el guepardo, el leopardo nival y el tigre, numerosas aves de presa, grullas y faisanes, todas las tortugas marinas, muchas especies de cocodrilos, galápagos y serpientes y varios cactus y orquídeas.

El comercio internacional se autoriza para las especies incluidas en el Apéndice II, pero está estrictamente controlado mediante el sistema de permisos CITES. El Apéndice II ampara a más de 4.460 especies de animales y 28.000 especies de plantas, incluyendo, entre otros, todos los primates, felinos, cetáceos, loros, cocodrilos y orquídeas que no figuran en el Apéndice I.

Por último, en el Apéndice III se incluyen todas las especies que están protegidas dentro de las fronteras de un país miembro. Al incluir una especie en el Apéndice III, un país hace un llamamiento a los demás países para que le ayuden a regular el comercio de la especie de que se trata, expidiendo un certificado de origen necesario para proceder al comercio. En este Apéndice figuran más de 290 especies.

Así, pues, la CITES hace mucho más que regular el comercio de los grandes mamíferos emblemáticos. Establece un sistema de certificación ecológico para el comercio no perjudicial de especies silvestres (basado en los permisos y certificados CITES), lucha contra el comercio ilegal y los delitos relacionados con la vida silvestre, promueve la cooperación internacional y ayuda a establecer planes de ordenación para que los Estados del área de distribución puedan supervisar y gestionar sosteniblemente las especies incluidas en los Apéndices de la CITES.

La CITES exige que cada Estado miembro adopte la legislación nacional necesaria y designe una Autoridad Administrativa que expide los permisos para llevar a cabo el comercio. Los gobiernos deben designar también una Autoridad Científica para que preste asesoramiento científico sobre las importaciones y las exportaciones. Esas autoridades nacionales son responsables de la aplicación de la CITES, en estrecha colaboración con las aduanas, los organismos de observancia de la vida silvestre, la policía y otros órganos pertinentes.

A medida que el impacto del comercio sobre una población o una especie aumente o disminuya, la especie puede incluirse en los Apéndices de la CITES, suprimirse de ellos o transferirse de un Apéndice a otro. Esas decisiones se adoptan en las conferencias de la CITES, que se celebran cada tres años, y deben basarse en la información científica disponible mejor fundada y en un análisis de cómo los diferentes tipos de protección pueden repercutir en una determinada población.

Cabe señalar que cuando una especie se transfiere del Apéndice I al Apéndice II, no significa que su protección se ha “degradado”. Al contrario, puede interpretarse como un éxito en el sentido de que la población de una especie ha crecido hasta un punto que puede comercializarse bajo estricto control. Además, al autorizar el comercio de una especie a nivel sostenible, la inclusión en el Apéndice II puede mejorar la protección al ofrecer a la población local un mayor incentivo para garantizar la supervivencia de la especie.

La Secretaría CITES formula observaciones sobre las propuestas precitadas tras analizarlas a la luz de los distintos criterios de inclusión en los Apéndices. Esos criterios están relacionados con: el comercio (¿se comercializa activamente la especie? ¿cuál es el problema real para la especie, el comercio o, por ejemplo, la destrucción del hábitat?); la biología (¿hay pruebas científicas de que las poblaciones están disminuyendo o aumentando?); y otras cuestiones técnicas (por ejemplo, ¿el autor de la propuesta ha consultado debidamente con otros Estados del área de distribución?).
Nota a los periodistas: Para mayor información, póngase en contacto con Juan-Carlos Vásquez: +41 22 917 8156 ó 41793786540 o juan.vasquez@cites.org.

Las propuestas pueden consultarse en: http://www.cites.org/esp/cop/15/prop/index.shtml

El documento CoP15 Doc. 68, que contiene las recomendaciones de la Secretaría y las observaciones de las Partes, la FAO, la ICCAT, la OIMT y otros organismos especializados, puede verse aquí.

Para mayor información sobre los procedimientos para la acreditación de los medios de información en la Conferencia de Doha – CITES CoP15, véase:
http://www.cites.org/esp/cop/15/S-CoP15_media_accreditation_form.pdf

 

 

Note to journalists: This press release was originally drafted by INTERPOL and posted on their website on 3 December 2009. For more information about CITES, please contact Juan Carlos Vasquez at +41 22 917 8156 or juan.vasquez@cites.org.

 

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