DISCURSO INAUGURAL DEL SECRETARIO GENERAL DE LA CITES

Excelentísimos señores, distinguidos invitados, señoras y señores, queridos amigos,
 
Estoy seguro de que hablo en nombre de la comunidad de la CITES, que estará reunida en las próximas dos semanas en esta gran capital del bello Estado de Qatar, al expresar nuestro sincero agradecimiento al Gobierno y al pueblo de Qatar por acoger esta reunión. La organización de un evento de esta magnitud requiere la inversión de importantes recursos financieros y humanos. El hecho de haber asumido estas inversiones es una clara señal de la importancia que el Estado de Qatar concede a la conservación de la fauna y flora silvestres.
 
Esta reunión es realmente muy importante para la conservación de las especies silvestres del mundo y, como tal, es un vehículo ideal para sensibilizar al público en esta parte del mundo de los problemas mundiales que plantea la conservación de la naturaleza. Permite a las organizaciones no gubernamentales y a los medios de comunicación de Qatar y de toda la región seguir más de cerca que nunca los acontecimientos. Ello se ve considerablemente realzado por la generosidad del Gobierno de Qatar, que ha puesto a disposición servicios de interpretación en árabe. Aunque los efectos indirectos, sin duda, importantes, de una reunión como ésta son difíciles de medir, es indiscutible que los recursos invertidos en la conservación por el Estado de Qatar, en calidad de anfitrión de la reunión, volverán a Qatar, la península y todo el Oriente Medio, como retribución, durante la reunión y por mucho tiempo después.
 
También me gustaría agradecer profundamente al Gobierno del Estado de Qatar y los muchos otros donantes de nuestro Proyecto de delegados patrocinados, por sus generosas contribuciones financieras. Como resultado, asistirán a la reunión participantes de un gran número de países en desarrollo.
 
Señoras y señores, en julio de este año se cumplirán 35 años de la entrada en vigor de la Convención. Durante estos años, ha llegado a ser la Convención con efectos más directos en la conservación de las especies, y como consecuencia afirmo sin vacilar que es el acuerdo que ha conseguido los efectos más satisfactorios en el ámbito de la diversidad biológica. Ello explica en parte el enorme interés de las Partes, organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales y los medios de comunicación en los debates que tendrán lugar en las próximas semanas. El hecho de que, una vez más, varias de las propuestas que se nos han presentado generen una amplia variedad de opiniones y convicciones diferentes, también explica obviamente este elevado nivel de interés. Ya se ha asistido en los medios de comunicación a las primeras escaramuzas, y soy muy consciente de que, para muchos de ustedes, los intereses que están en juego son sumamente importantes. Hice una afirmación similar hace diez años en mi discurso inaugural en la CoP11, lo que muestra claramente que la CITES no ha perdido nada de su importancia e influencia con los años, sino todo lo contrario. En mi primera conferencia en calidad de Secretario General en 2000, la Convención contaba con 150 Partes. Hoy, en mi última conferencia como titular de esa función, 175 países aplican la CITES y un número de países está a punto de unirse. De este modo, la Convención se acerca a uno de mis objetivos personales y de las Partes, la plena adhesión.
 
Señoras y señores, estamos en 2010, el año internacional de la diversidad biológica, el año en que se debería haber reducido ya considerablemente la pérdida de la biodiversidad. Me inclino a pensar que no lo hemos logrado, pero creo firmemente que la CITES ha usado su influencia y contribuido de manera importante a alcanzar el objetivo global de reducir la pérdida de diversidad biológica, y continúa haciéndolo con un éxito comprobado, al conseguir que el comercio internacional de un gran número de especies sea legal y sostenible.
 
Está claro que en la búsqueda de los objetivos de la diversidad biológica mundial, hay un mayor margen para las sinergias, para aunar las fuerzas de los diferentes convenios relacionados con la diversidad biológica. En mi opinión, sin embargo, ello sólo es posible cuando las partes en esos convenios adoptan objetivos y prioridades similares y deciden políticas compatibles y complementarias en virtud de los diferentes mandatos de cada uno de esos instrumentos. Cuando hay una base común para la acción, las sinergias se dan de forma automática, como lo han demostrado claramente la CITES y la Convención sobre las especies migratorias, a través de la adopción de programas de trabajo comunes para las especies compartidas.
Un tema en el que queda mucho por hacer es el de la simplificación. Tenemos que demostrar mejor a las Partes de la CITES, a las partes interesadas y al público en general que la CITES no impone una carga administrativa innecesaria, sino que su labor tiene beneficios visibles para la conservación de las especies, el comercio sostenible, los medios de subsistencia, la reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible.
 
Todavía se pueden reducir bastante las complicaciones que hemos creado con el tiempo y consignado en cientos de resoluciones y decisiones, que pueden haber sido necesarias en el momento de su aprobación, pero que en muchos casos a mi entender son prescindibles. Sin burocracia innecesaria, la CITES puede seguir siendo un instrumento eficaz que, por una parte, imponga un número relativamente bajo de prohibiciones, necesarias y democráticamente acordadas, al comercio internacional de ciertas especies en peligro y, por la otra, sirva de instrumento multilateral flexible para garantizar la legalidad, la sostenibilidad y la trazabilidad del comercio internacional en un gran número de especies de fauna y flora silvestres. Hoy en día, la simplificación es más que nunca una necesidad, en vista de los recursos, lamentablemente cada vez más escasos, que están a disposición de las autoridades nacionales de la CITES y la Secretaría. Por lo tanto, pido que piensen cuidadosamente sobre el costo de las medidas que hemos adoptado en el pasado, el costo de las que intentamos adoptar en las próximas semanas, y los beneficios que estas decisiones puedan tener o no para la conservación de la vida silvestre. Hay muchas posibilidades de lograr que las cosas resulten más sencillas y económicas y, si lo conseguimos podremos facilitar enormemente su labor y la de la Secretaría, y al mismo tiempo aumentar la eficacia de la Convención, en particular en los países en desarrollo productores de especies silvestres.
 
El tema de los recursos me lleva a otro elemento importante de los discursos de apertura de reuniones anteriores. Lo que dije acerca del presupuesto en la CoP12 en 2002 tiene, lamentablemente, hoy más vigencia que nunca. Una vez más, hay motivo de grave preocupación debido a la cada vez mayor disparidad entre el creciente número de actividades y resultados que las Partes y otros esperan de la CITES y la Secretaría, y los medios que están disponibles para satisfacer esas expectativas. ¿No es preocupante para la comunidad de la CITES que en 2010 la Convención tenga 25 Partes más que en 2000, pero que en 2010 el personal de la Secretaría, sea menor del que había en 2000? Debido a esta y otras cuestiones,  estimo que los asuntos presupuestarios son una vez más uno de los temas más importantes que tiene ante sí esta reunión de la Conferencia de las Partes. Las decisiones sobre el presupuesto realmente mostrarán cuán seriamente tomamos la conservación de la fauna y flora silvestres. Las decisiones sobre el presupuesto realmente mostrarán cuán seriamente consideramos esta Convención y la contribución que podrá aportar en el futuro en favor de la conservación y la gestión de las especies silvestres. En este contexto, son realmente preocupantes los comentarios de que la CITES no debe ocuparse de especies comerciales de peces como el atún rojo del Atlántico, porque la Secretaría no tiene la capacidad para encargarse de dichas especies. Por supuesto, estoy totalmente en desacuerdo con ese comentario, pero ¿significa esto que, para algunos, debilitar a la Secretaría contribuye a evitar la inclusión de especies de importancia comercial, o a reducir su función en la observancia y el cumplimiento?
 
A veces leo los periódicos y con frecuencia miro la televisión, y sé que muchos países atraviesan por una crisis financiera, pero estamos hablando de las contribuciones de 175 países por un importe total de entre 5 a 6 millones de dólares por año. Señoras y señores, no es realmente un importe que pueda afectar a la economía de un país.
 
Por lo tanto, lo que se necesita en el marco de esta Convención es una mayor voluntad política de la mayoría, por no decir la totalidad, de sus 175 Partes, para asumir sus responsabilidades y cumplir con las obligaciones. La CITES necesita con urgencia hechos, y no palabras. Debemos asumir nuestras responsabilidades y obligaciones con seriedad y sinceridad. Tenemos que garantizar medidas concretas en los ámbitos del fomento de capacidad, la sensibilización del público, los conocimientos científicos adecuados como base para nuestras decisiones y, por supuesto, el cumplimiento y la observancia de la ley. Es preciso dar un nuevo impulso a la voluntad para garantizar que la CITES siga trabajando, y lograr que trabaje mejor.
Señoras y señores, si falta la financiación básica necesaria, la CITES no podrá explotar plenamente su gran potencial y correríamos el grave riesgo de dejar desamparados, no solamente a las muchas especies animales y vegetales a las que parecemos conceder tanta importancia, sino también al mundo en desarrollo en su lucha por preservar la fauna y la flora de las muchas amenazas que se le plantean. Hemos intensificado considerablemente los esfuerzos en la Secretaría para obtener contribuciones voluntarias adicionales al Fondo Fiduciario. Como resultado, hemos duplicado los fondos disponibles para ejecutar el programa de trabajo desglosado por partidas de gastos de 2008 y 2009, pero nuestras actividades no deben seguir dependiendo de esas contribuciones voluntarias. Insto encarecidamente a las Partes a que reviertan la constante tendencia negativa del desarrollo financiero y prevean la financiación de las decisiones al mismo tiempo que las adoptan. Un desarrollo financiero positivo permitiría, además, apartarse de la práctica de los fondos asignados específicamente a proyectos pequeños, hacia un enfoque más programático.
 
La presencia de tantos representantes de las organizaciones no gubernamentales y los medios de comunicación es un claro indicio de la importancia que los ciudadanos del mundo asignan a la CITES. El mundo nos está observando, y no podemos darnos el lujo de defraudarlo.
 
Me he referido a las posibilidades de la CITES y a las expectativas, y a la disparidad financiera entre ambas, pero en esta reunión también se les han sometido otras cuestiones importantes, por ejemplo, si la CITES debe seguir ocupándose más de la conservación de especies importantes desde el punto de vista económico. Como ya he dicho en anteriores reuniones, pienso que deberíamos hacerlo, pero sólo en los casos en que la CITES pueda lograr una mejora significativa, o - si hay acuerdos existentes relacionados con las especies - sólo cuando la CITES, con sus herramientas e instrumentos muy específicos, puede aportar un valor añadido. El potencial de este valor añadido, sin embargo, a veces no se entiende correctamente. También hay malentendidos generalizados acerca de la inclusión de especies en la CITES. Algunos creen, o quieren hacer creer, que la inclusión en el Apéndice II significa el final del comercio. Otros pretenden que se crea que la inclusión  de una especie en el Apéndice I ha de salvarla de la extinción. Ambas creencias son erróneas. La inclusión en el Apéndice II contribuye a la sostenibilidad del comercio y por lo tanto es positiva para el futuro de ese comercio. La inclusión en el Apéndice I contribuye a la conservación de una especie amenazada, pero son necesarias muchas otras medidas para salvarla de la extinción.
 
Señoras y señores, permítanme insistir en lo que a mi juicio es un requisito para el éxito de las reuniones de la CITES, y que está profundamente arraigado en un principio básico de la Convención, a saber, la necesidad de la cooperación internacional. Muchos de ustedes han trabajado arduamente durante mucho tiempo para preparar propuestas, en particular en relación con la inclusión de especies en los Apéndices. Otros, especialmente en la comunidad de organizaciones no gubernamentales, han trabajado duramente para generar apoyo a estas propuestas, o para oponerse a ellas. Sea cual fuere el resultado para todos y cada uno de nosotros, espero sinceramente que esta reunión sirva una vez mas para confirmar una cooperación internacional satisfactoria, la existencia de un gran foro de diálogo entre los cientos de personas que participan en la conservación de la naturaleza. Junto con ustedes, espero con interés muchos debates interesantes y la confrontación de opiniones.
 
Al igual que en las reuniones precedentes, la Secretaría ha tratado de estimular el examen de propuestas relacionadas con especies mucho antes de que se celebre realmente la reunión, a través de evaluaciones preliminares provisionales, seguidas ulteriormente por recomendaciones claras. Debo destacar que estas evaluaciones y recomendaciones que les ofrecemos forman parte de nuestro mandato, y constituyen una tarea importante de la Secretaría, consignada en el propio texto de la Convención. Para llevar a cabo esta tarea, la Secretaría se basó en los criterios que han sido establecidos por las Partes y que hemos aplicado rigurosamente. Lamentablemente, tengo que reiterarlo en cada reunión de la Conferencia de las Partes, en primer lugar, porque nuevamente un pequeño número de Partes y ONG han criticado a la Secretaría por su papel activo y, en segundo, porque algunos funcionarios han sido individualmente objeto de acusaciones y presión indebida en el proceso. En el período previo a esta reunión, en varias ocasiones también se ha acusado falsamente a la Secretaría de manipular los resultados de los debates que tuvieron lugar en La Haya. Como dije en mi declaración en el sitio web de la CITES al respecto, reconozco y valoro el debate comprometido y apasionado que se ha generado en torno a la conservación de los elefantes y el comercio internacional de marfil. Sin embargo, me entristece que, recientemente, ello haya degenerado en ataques inmerecidos e injustificados a la objetividad de la Secretaría. Obviamente, soy consciente de que todo ello forma parte del panorama general, y nuevamente me percato de la importancia de lo que está en juego. Aceptar una decisión, incluso si ha sido adoptada democráticamente, puede ser difícil y frustrante, pero es un elemento esencial de cualquier proceso de adopción de decisiones colectivas, y la CITES no debería ser una excepción. Constantemente debemos recordar, señoras y señores, que un diálogo adecuado y positivo sobre las cuestiones sometidas a consideración de esta reunión debería basarse en el respeto mutuo, con independencia de la magnitud de las diferencias de opinión, convicciones y antecedentes culturales. Señoras y señores, eso es exactamente la esencia de esta Convención y el objetivo de esta reunión, una plataforma para un diálogo que conduzca a las mejores decisiones para la conservación de las especies.
 
Sé que el buen criterio, las aptitudes y la experiencia de los Presidentes de la Conferencia y sus comités son una garantía para un debate en que todos y cada uno de los puntos de vista puedan expresarse equitativamente. Hago llegar a los Presidentes mis votos de éxito y mis palabras de aliento. El orden del día es extraordinariamente voluminoso, y será necesario que empleen todas sus aptitudes para administrar el programa de trabajo propuesto. Confío en que todos los participantes ayuden a los Presidentes en esta difícil tarea.
 
Mi última observación debe referirse a la gran cantidad de trabajo que mis colegas de la Secretaría han llevado a cabo para esta reunión, además del creciente número de tareas que ya deben ejecutar cotidianamente debido a la reducción de personal. Estoy muy orgulloso de mis colegas y agradezco su compromiso, dedicación y las muchas horas extraordinarias trabajadas y no compensadas. Es un equipo verdaderamente admirable.
 
Permítanme asegurarles, señoras y señores que, junto con nuestros competentes intérpretes, redactores de informes y el personal puesto a disposición por el Gobierno de Qatar, haremos todo lo posible para facilitar la labor de los Presidentes, el trabajo de los participantes y el éxito de esta reunión. 
Muchas gracias por su amable atención y les deseo a todos una reunión provechosa y gratificante. Por la presente declaro abierta la 15ª reunión de la Conferencia de las Partes.