DISCURSO INAUGURAL DEL SECRETARIO GENERAL DE LA CITES

Señora Ministra, señor Primer Teniente de Alcalde, señor Presidente del Comité Permanente, excelentísimos señores, señoras y señores,
 
Me enorgullece en extremo presentarme hoy ante ustedes, al comienzo de la 14ª reunión de la Conferencia de las Partes en la CITES, de la que es anfitrión mi propio país, los Países Bajos. Estoy ciertamente muy agradecido al Gobierno holandés, y a la Ministra Verburg en particular, por haber invitado a la CITES a La Haya, y quiero felicitar a su Alcalde y al Sr. Baldewsingh, Primer Teniente de Alcalde, por haber hecho de La Haya la gran ciudad que hoy en día es. Quiero también felicitar a la Sra. Petra Berger. Mientras haya personas que canten como ella, este mundo no será ese lugar sombrío que a menudo se describe, y su primera canción, El círculo de la vida, refleja lo que la CITES representa.
 
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Señoras y señores, todos sabemos demasiado bien que muchas especies de animales y plantas están en peligro debido a actividades humanas como la destrucción del hábitat, la caza furtiva, la sobreexplotación y la contaminación.
 
Esas amenazas a la fauna y flora silvestres han seguido creciendo a medida que el aumento de las poblaciones humanas, el desarrollo, la pobreza y la guerra han puesto a prueba la capacidad de animales y plantas para sobrevivir. De manera análoga, el comercio internacional ha ejercido una presión creciente sobre muchas especies.
 
Por consiguiente, la CITES, en sus más de 30 años de existencia, no ha perdido nada de su importancia como instrumento jurídico internacional para conservar la diversidad biológica. Por el contrario, ahora es más importante que nunca garantizar que el comercio de fauna y flora silvestres no tenga efectos perjudiciales, así como luchar contra el comercio ilícito de animales y plantas silvestres.
 
Durante esos más de 30 años, la CITES ha demostrado que puede adaptarse a circunstancias cambiantes. Ha desarrollado constantemente nuevos instrumentos que permiten a sus Partes hacer frente con eficacia a la evolución de las pautas comerciales, la cada vez mayor participación del crimen organizado en la caza furtiva y el comercio ilícito, y muchos otros desafíos relacionados con la conservación de la fauna y flora silvestres.
 
CITES ha crecido y ha madurado.
 
Los Apéndices de la Convención, las listas de especies sujetas a reglamentación, siguen siendo dinámicos, pero su magnitud global se ha estabilizado a medida que se añaden o se eliminan especies en cada una de nuestras conferencias.
 
Las normas y procedimientos de la CITES han evolucionado hasta convertirse en un sistema coherente y bien establecido para promover la conservación y el comercio no perjudicial de fauna y flora silvestres. La CITES también ha aprendido a equilibrar la conservación y la utilización sostenible y ha creado estrategias distintas para distintas situaciones.
 
La CITES trata cada vez más de hacer que la conservación y la reducción de la pobreza se apoyen mutuamente. Quiero hacer hincapié en la importante contribución de la CITES al logro del Objetivo 1 de Desarrollo del Milenio. Para reducir significativamente la pobreza y promover el desarrollo es fundamental conseguir un crecimiento económico sostenido y de amplia base. El comercio, evidentemente, es un motor importante del crecimiento, y para eso precisamente existe la CITES. El comercio desarrollado de conformidad con la CITES es, por definición, un comercio que no perjudica a las especies ni a su función en los ecosistemas, y las prohibiciones del comercio establecidas por la CITES reducen las amenazas para las especies y los ecosistemas.
 
La CITES constituye también un medio de integrar los principios del desarrollo sostenible en las políticas de los ofrece y de invertir el proceso de pérdida de recursos ambientales. Contribuye, además, a la ordenación de los ecosistemas para la sostenibilidad ambiental (Objetivo 7 de Desarrollo del Milenio); ecosistemas que proporcionan servicios que sustentan los medios de subsistencia de las personas.
 
No cabe duda alguna de que las especies de fauna y flora silvestres son fundamentales para la subsistencia y el crecimiento económico, de que son vitales para la vida y el bienestar de las comunidades locales, y de que muchas zonas rurales dependen de ellas. El informe del WWF titulado Species and People: Linked Futures presenta estudios monográficos sobre la contribución de la conservación de la fauna y flora silvestres a la subsistencia en el medio rural y a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En el informe se afirma que los factores que amenazan a las especies son a menudo los mismos que constituyen causas básicas de la pobreza o están estrechamente relacionados con ellas. Entre ellos cabe destacar la marginalización de las comunidades rurales, el mal gobierno y la inestabilidad política.
 
Quienes viven en zonas naturales y utilizan recursos naturales para su supervivencia son los pobres del medio rural. La conclusión del informe del WWF es que la conservación de las especies puede contribuir, y contribuye, entre otras cosas, a la reducción de la pobreza y la mejora de los medios de subsistencia.
 
La CITES y los medios de subsistencia es una cuestión que será objeto de esta reunión. Una propuesta de la Unión Europea y varios países de otros continentes se basa en el anterior reconocimiento por la Conferencia de las Partes de que en la aplicación de las decisiones de la CITES relativas a la inclusión en los Apéndices se deben tener en cuenta las posibles repercusiones en los medios de subsistencia de los pobres. Algunos no lo han entendido bien. Es, por tanto, importante destacar que ese reconocimiento no puede y no debe hacer que se dejen de incluir especies en los Apéndices porque su inclusión representa o puede representar un problema para los medios de subsistencia. Las especies tienen que incluirse en los Apéndices de conformidad con los criterios biológicos científicos establecidos por las Partes, pero en la aplicación del régimen comercial pertinente deberán tenerse en cuenta los intereses de los pobres por lo que respecta a sus medios de subsistencia. Cuando, por ejemplo, es necesario prohibir el comercio internacional de una determinada especie, hay, en muchos casos, medios para permitir que determinadas actividades continúen. Pienso, entre otras cosas, en la caza para trofeos, de la que deben beneficiarse las comunidades locales que comparten su entorno con la especie de que se trate. Cuando eso no es así, otras organizaciones internacionales o donantes tendrán que asegurarse de que se compense debidamente la pérdida de ingresos de las comunidades rurales.
 
Atribuyo mucha importancia al papel que la CITES puede desempeñar en ese contexto, y deploro que ese papel sea rechazado por algunos, que propugnan que la CITES no se involucre en asuntos que no están incluidos en su “mandato” inicial, tal como ellos lo interpretan, es decir, la protección de los animales y, en menor medida, las plantas, pero desde luego no las personas. Es sorprendente, no obstante, que los implicados no quieran ver el panorama en toda su amplitud, tal como se ilustra tan claramente en el informe del WWF que acabo de mencionar.
 
Las Partes en la CITES acordaron elaborar leyes y políticas nacionales adecuadas que fomenten la adopción de incentivos sociales y económicos para promover y regular la ordenación sostenible de la fauna y flora silvestres y su comercio responsable. Tampoco en este caso faltan críticas de quienes mantienen que el fomento del comercio no es una función de la CITES. Estoy plenamente de acuerdo con ello, pero lo cierto es que esa no es la cuestión. No fomentamos el comercio, pero cuando un país soberano decide explotar la fauna y flora silvestres para el comercio internacional, debemos asegurarnos de que ese comercio se realiza de manera sostenible, de conformidad con la CITES. No fomentamos el comercio, fomentamos su sostenibilidad, también mediante incentivos sociales y económicos.
 
La cuestión es cómo puede hacerse que el cumplimento de la Convención sea más atractivo que el incumplimiento. Las Partes suelen hacer bastante hincapié en el uso de métodos coercitivos para velar por la observancia, lo cual, desde luego, es uno de los aspectos más notables de la CITES, además de algo excepcional en el mundo de las convenciones ambientales multilaterales. Sin embargo, cada vez se reconoce más claramente que el uso de incentivos específicos también puede contribuir de manera importante a la aplicación efectiva de la CITES.
 
Además de impedir que más especies se vean amenazadas, la CITES ha demostrado su eficacia para ayudar a especies que ya estaban en peligro a salvarse en el último momento. Y ello eliminando prohibiciones del comercio en lugar de establecerlas o mantenerlas. Entre los ejemplos de crisis transformadas en éxitos cabe citar la vicuña sudamericana y el cocodrilo del Nilo, dos especies cuya supervivencia quedó garantizada cuando la CITES transformó su lana y sus pieles en productos gestionados de manera sostenible en beneficio de las comunidades locales. Pienso también en los efectos positivos de la CITES para la conservación del esturión y el elefante africano.
 
Al demostrar que es un instrumento eficaz y poderoso para promover tanto la conservación como el comercio sin efectos prejudiciales, la CITES ha atraído a 171 Partes, entre ellas todos los principales países que comercian con fauna y flora silvestres. Cada vez más organizaciones no gubernamentales colaboran activamente con la CITES, como demuestra el número de sus participantes en nuestras reuniones. La CITES se ha convertido en una actividad muy compleja, y sus conferencias son importantes eventos con repercusión mundial.
 
Esta reunión será uno de esos importantes eventos, tanto más cuanto que será decisiva para el papel que la CITES desempeñará o, más bien, el que se le permitirá que desempeñe, en los próximos años.
 
Es evidente que los gobiernos quieren y esperan más de la CITES, cuya competencia y valor reconocen. La eficacia de la CITES en la gestión de cuestiones “tradicionales” de fauna y flora silvestres ha inducido a los gobiernos a ampliar su papel en la asistencia al desarrollo sostenible. Durante mucho tiempo se consideró que las especies objeto de las pesquerías comerciales y la industria maderera trascendían el ámbito de aplicación de la Convención, pero varias de ellas están ahora incluidas en Apéndices de la CITES.
 
En esta reunión se examinarán propuestas para incluir en los Apéndices más especies maderables y peces y, por primera vez en la historia de la CITES, se celebrará una reunión ministerial para examinar no sólo la necesidad de fortalecer la observancia de la Convención, sino también el papel que la CITES debe desempeñar en la conservación de las especies maderables y los peces.
 
Las especies maderables que hasta la fecha se han incluido en los Apéndices de la CITES se encontraban ya en una fase de explotación tan avanzada que desde una perspectiva comercial ya estaban extintas o casi extintas.
 
Una de las cuestiones que los ministros deberán abordar la próxima semana es la manera en que la CITES puede utilizarse en una etapa temprana como complemento de los acuerdos para la ordenación de los peces y las especies maderables. Evidentemente, por lo que respecta a esas esferas, una colaboración estrecha con organizaciones como la FAO y la OIMT es indispensable para que todo funcione, pero también el sector privado debe comprometerse y participar activamente.
 
La consolidación de los logros de la Convención en todo el mundo, la preservación de los progresos realizados en muchos países en desarrollo para gestionar de manera sostenible su fauna y flora silvestres, la ayuda a otros países en desarrollo para que mejoren su situación, la atención a nuevas esferas de política y la inclusión en los Apéndices de más especies comerciales son todas ellas actividades que requieren recursos suficientes.
 
Lamentablemente, mientras tienen lugar esas actividades, muchos gobiernos no están dispuestos a respaldarlas con los recursos financieros necesarios a nivel nacional o internacional. De hecho, es posible que estemos afrontando una importante crisis financiera que afecta a la Secretaría y a sus actividades encaminadas a apoyar, especialmente, a los países en desarrollo. Será necesario aumentar de manera importante las contribuciones al Fondo Fiduciario, así como las contribuciones voluntarias, si las Partes verdaderamente desean conseguir los objetivos de la nueva Visión Estratégica que ha de adoptarse en esta reunión, y realmente quieren que la CITES se ocupe más de las especies comerciales y desarrolle nuevas actividades.
 
Estoy, por tanto, muy agradecido a la Ministra Verburg por haber tomando la iniciativa de debatir estas importantes cuestiones con un gran número de colegas, en un esfuerzo sin precedentes por situar a la CITES en un escalón más alto del programa político, desarrollar más el papel de la CITES y velar por la disponibilidad de los recursos necesarios a esos efectos.
 
Señoras y señores, les he expuesto un breve panorama general de los logros de la CITES en los últimos 30 años, logros de los que todos debemos estar orgullosos.
 
He indicado lo que a mi juicio son las novedades que cabe esperar de esta reunión. He puesto de relieve mis inquietudes y preocupaciones sobre la base financiera para la Convención y sobre las dificultades para financiar el ambicioso programa de trabajo que resultará de esta reunión. Confío y espero que en las próximas dos semanas se encuentren respuestas positivas a todas las cuestiones que tenemos ante nosotros, que el futuro desarrollo de la Convención quede garantizado y que la CITES siga siendo el importante instrumento que hoy es para preservar a los animales y las plantas silvestres para futuras generaciones.
 
A nuestros debates contribuirán mucho las excelentes instalaciones proporcionadas por el Gobierno de los Países Bajos y la hospitalidad del pueblo holandés, y de la ciudad de La Haya en particular, por lo cual quiero de nuevo expresar mi gratitud en nombre de todos los participantes. Quiero también agradecer al personal del Ministerio de Agricultura, Naturaleza y Calidad de los Alimentos, el personal de la Ministra Gerda Verburg, por la increíble cantidad de trabajo que ha dedicado a la preparación y organización de esta reunión. Por último, quiero dar las gracias a mi propio personal por la sangre, el sudor y las lágrimas que ha aportado a la reunión y la gran calidad de los muchos documentos que ha producido. ¡Muchachos, estoy orgulloso de vosotros!
 
Queridos amigos, representantes de las Partes en la CITES y de organizaciones no gubernamentales; esta es una ocasión especial para reunirse con muchos colegas y amigos en un lugar durante dos semanas. Confío en que la aprovecharán y en que aprenderán unos de otros. Las apuestas son a veces elevadas, y ustedes no estarán de acuerdo sobre todas las cuestiones. La CITES es bastante especial en cuanto que votamos sobre cuestiones, pero siempre después de un debate justo y tras escuchar muchas opiniones, tanto de delegados de las Partes como de representantes de las ONG. Procedemos de distintos continentes, de distintas culturas, y tenemos distintas actitudes, pero un solo fin: conservar la naturaleza. En esta reunión, nadie pierde mientras la conservación gane. Para que ello ocurra les deseo a todos ustedes mucha sabiduría en sus deliberaciones.
 
Señoras y señores,
 
Declaro abierta la 14ª reunión de la Conferencia de las Partes en la CITES.
 
Gracias.