DISCURSO DEL SR. ACHIM STEINER, DIRECTOR EJECUTIVO, PROGRAMA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL MEDIO AMBIENTE (PNUMA)

PRONUNCIADO POR EL SR. SHAFQAT KAKAKHEL, DIRECTOR EJECUTIVO ADJUNTO, PNUMA
Distinguidos delegados,
 
Señoras y señores,
 
Les agradezco que me permitan hacer uso de la palabra en la 14ª reunión de la Conferencia de las Partes en la CITES.
 
Lo hago en nombre del Sr. Achim Steiner, Director Ejecutivo del PNUMA, que lamenta no poder estar presente este día, pero que ha unirse a ustedes la semana próxima.
 
Desearía también agradecer a nuestros anfitriones, el Gobierno y el pueblo de los Países Bajos, por su generosidad y cordialidad.
 
Señoras y señores,
 
Estamos reunidos 34 años después de la aprobación de la CITES, tres decenios marcados por numerosos éxitos en la tarea de congregar a la comunidad internacional para atajar el comercio ilícito de especies y partes de especímenes de fauna y flora silvestres.
 
Ahora bien, al reunirnos hoy, en 2007, sabemos que aún queda mucho por hacer. Persisten muchas amenazas y aparecen nuevos desafíos.
 
Dentro de dos días, en el borde del Círculo Ártico, Noruega acogerá el principal de los eventos del PNUMA para el Día Mundial del Medio Ambiente, bajo el lema de “El deshielo ¿un asunto candente?”.
 
Mediante este lema se pregunta a un agricultor, a un empresario y a otras personas si es realmente cierto que el deshielo es un asunto candente.
 
También se interroga a un oso polar, y es seguro que, si el animal pudiera hablar, su respuesta sería un categórico ¡Sí!
 
Pues esta especie simbólica hace frente a un futuro sombrío, tal vez de extinción, si no se aborda el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y, de esta manera, la fusión del hielo marino.
 
Hemos observado en 2007 un impulso sin precedentes en el tema del cambio climático, el desafío de esta generación.
 
La ciencia ha llegado a una posición "inequívoca" y los efectos son aleccionadores. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, en África subsahariana por sí sola, del 25 al 40% de las especies de fauna están amenazadas.
 
El año pasado Kenya ganó más de 700 millones de dólares de EE.UU en divisas con el turismo, pero ese turismo está ligado a sus parques nacionales y sus recursos basados en la naturaleza.
 
Puede imaginarse cuáles serían las ganancias si muchos de esos animales desaparecieran.
 
La buena noticia del IPCC es que los costos económicos de las medidas necesarias son asequibles, tal vez el 0,1% del PIB mundial durante 30 años.
 
La cuestión ahora consiste en crear confianza, y dejar claro que los países desarrollados y en desarrollo están actuando, aunque a un ritmo diferente, para invertir la trayectoria ascendente de los gases de efecto invernadero.
 
Los Gobiernos pasarán una prueba sobre la cuestión de un nuevo régimen de reducción de emisiones para después de 2012 en la reunión del G8+5, prevista en Alemania la semana próxima, y la reunión de la Convención sobre el Cambio Climático, que ha de celebrarse en Bali en diciembre.
 
Señoras y señores, la CITES no se encarga de los debates sobre el cambio climático. Sin embargo, las decisiones que se adopten en esas reuniones a su vez han de tener un impacto en las especies de un mundo expuesto a las vicisitudes del clima.
 
Resulta obvio que las poblaciones de especies deberán ser robustas, para poder sobrevivir a las crecientes temperaturas y episodios más extremos.
 
El comercio ilícito sólo ha de disminuir y socavar esa fortaleza y capacidad de supervivencia.
 
Necesitamos a la CITES por otros motivos. Es indiscutible que la diversidad biológica, y los ecosistemas que la sustentan, son de importancia primordial en la lucha contra la pobreza y la consecución de los objetivos de desarrollo del Milenio.
 
En la evaluación de ecosistemas del Milenio se subrayó la condición de nuestros ecosistemas y, por inferencia, de las especies, y se determinó que 15 de 24 ecosistemas están degradados o se explotan de una manera insostenible.
 
En la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (CMDS) en 2002, los Gobiernos acordaron reducir para 2010 el ritmo de la desaparición de la diversidad biológica.
 
Se han realizado algunos progresos, pero no es un secreto que no es suficiente. Con todo, señoras y señores, sin la CITES la situación podría ser peor, y la con CITES, sólo puede mejorase.
 
La diversidad biológica indiscutiblemente ha de cobrar cada vez más importancia en los próximos años y decenios.
 
El siglo XX fue una era industrial, el siglo XXI será seguramente una era biológica.
 
Los recursos genéticos de la flora y la fauna del mundo contienen las pistas para el descubrimiento de nuevos productos farmacéuticos, industriales, adelantos biotecnológicos y cultivos, algunos de los cuales serán esenciales para hacer frente y adaptarse al cambio climático y otros desafíos futuros.
 
Una distribución justa y equitativa de los beneficios sigue siendo la cuestión clave para otros ámbitos conexos del proceso multilateral.
 
Sin embargo, hay otros motivos por los cuales el aspecto económico probablemente siga cobrando importancia. La biomimética, es decir, las tecnologías de diseño que copian la naturaleza, nos ofrece un ejemplo.
 
Este fenómeno existe desde el principio de los tiempos, muchas veces de forma inconsciente. Sin embargo, se está convirtiendo en un gran negocio, que se ilustra con las colas basadas en el extraordinario poder adhesivo de los crustáceos, o los chalecos antibalas diseñados en torno a la idea de telarañas superresistentes.
 
Aunque pueda parecer extravagante, hace 56 años Georges de Mestral patentó su invento, al que denominó Velcro, sobre la base de los abrojos de cardo que se pegaban a su ropa y a los pelos de su perro durante sus caminatas por los Alpes.
 
Señoras y señores, la CITES sigue siendo el sustento principal de las actividades mundiales sobre la diversidad biológica.
 
Está en constante evolución, como las especies a las que apoya. Por ejemplo, en esta Conferencia se examinarán una serie de propuestas para especies de gran valor de los océanos y los bosques.
 
Ello pone de relieve la creciente importancia que asignan los países a la CITES como mecanismo para proteger una ordenación sostenible de las especies marinas y arbóreas.
 
Señoras y señores,
 
Hay algunos verdaderos adelantos positivos sobre el terreno. La presidencia de Alemania del G8 ha situado la diversidad biológica en un lugar preponderante de su programa y en la Cumbre de la próxima semana se podría anunciar la creación de un fondo para los bosques.
 
Un régimen profundo y decisivo de reducción de las emisiones podría también introducir a los bosques en pie como componente de los mercados del carbono.
 
El PNUMA se ha comprometido a apoyar a la CITES y estamos encantados de que la CITES apoye los esfuerzos del PNUMA y de la UNESCO en ámbitos como el Proyecto para la Supervivencia de los Grandes Simios.
 
En este aspecto debemos agradecer al Gobierno del Reino Unido y otros por su generoso apoyo.
 
Otro ámbito floreciente para la asociación, no sólo entre la CITES y el PNUMA, sino también con otros acuerdos ambientales multilaterales, es la iniciativa "Aduanas Verdes". Cuando se trata de aduanas, Naciones Unidas en muchos casos ya funciona como tal.
 
En La Haya se examinará la Visión Estratégica de la CITES, que comenzará en 2008 y se extenderá hasta 2013.
 
Confío sinceramente en que los gobiernos nos den el pleno respaldo y los recursos que se necesitan para seguir avanzando.
 
Espero también plenamente que el sector privado asuma su responsabilidad, ya que la ordenación sostenible de la diversidad biológica es la causa común de todos y redunda en interés mutuo.
 
Vivimos un período estimulante, pleno de desafíos y también de oportunidades.
 
La CITES sigue siendo una de las respuestas importantes y una solución clave para muchos de estos retos, en la medida en que se vinculan con la diversidad biológica y con la relación, ahora indiscutible, de la diversidad biológica con la sostenibilidad de nuestros recursos basados en la naturaleza, tan importantes desde una perspectiva económica.
 
Muchas gracias.