DISCURSO INAUGURAL DE GERDA VERBURG, MINISTRA DE AGRICULTURA, NATURALEZA Y CALIDAD DE LOS ALIMENTOS

15 de junio de 2007

Excelencias, distinguidos delegados, señoras y señores,
 
Es para mí un gran placer darles hoy la bienvenida en la apertura oficial de 14ª reunión de la Conferencia de las Partes en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
 
Para los Países Bajos es un honor organizar esta Conferencia, y, con su ayuda, haremos cuanto esté en nuestras manos para que tenga un gran éxito.
 
Así ha de ser, habida cuenta de los ingentes intereses en juego.
 
Las decisiones que ahora tenemos que adoptar son vitales no sólo para hoy, sino para el futuro.
 
Estas decisiones afectarán a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos. En lugares cercanos y lejanos.
 
Quiero aprovechar esta oportunidad para dar las gracias al Gobierno de Tailandia por su excelente organización y presidencia de la anterior Conferencia de las Partes, celebrada en Bangkok en 2004.
 
Como es natural, el éxito de esa Conferencia nos hace aquí concebir expectativas, que espero podamos cumplir, para que esta Conferencia tenga al menos el mismo éxito.
 
La ciudad de La Haya tiene bastante experiencia con el concepto de desarrollo sostenible.
 
Aquí organizamos la sexta Conferencia sobre el Clima, el Foro Mundial sobre el Agua y la sexta reunión del Convenio sobre la Diversidad Biológica.
 
Estoy segura de que esta Conferencia también contribuirá considerablemente en pro de los tres pilares del desarrollo sostenible: personas, planeta y provecho.
 
La Haya también está vinculada desde hace mucho tiempo con el derecho internacional. Es sede de varias organizaciones internacionales, entre ellas la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas, con sede en el Palacio de la Paz. Estas organizaciones adoptan decisiones de carácter jurídico y velan por su observancia.
 
En las próximas semanas me gustaría que se diera a la tradición de La Haya de “justicia para todas las gentes” un sentido más amplio, para que incluya a todos los seres vivos.
 
Creo que tenemos una verdadera oportunidad de lograrlo, ya que la CITES ha tenido éxito como tratado ambiental internacional. Sus decisiones no suscitan sólo buenas palabras, sino que también se aplican.
 
Señoras y señores,
 
La Conferencia de la CITES llega en buen momento.
 
El medio ambiente y la diversidad biológica ocupan hoy en día un lugar eminente en la agenda política internacional, en el contexto de cuestiones de desarrollo más amplias.
 
El comercio internacional de especies de animales y plantas tiene un considerable valor económico en todo el mundo.
 
Sin embargo, si ese comercio internacional se desarrolla descuidadamente e ilegalmente, puede tener consecuencias de gran alcance para la naturaleza y la supervivencia de animales y plantas.
 
Nos encontramos en un momento crucial, en el que es importante lograr un equilibrio entre la utilización sostenible de nuestros recursos naturales, incluido el comercio internacional, por un lado, y un medio efectivo de proteger a nuestros animales y plantas, por otro.
 
El título de esta Conferencia, “La llamada de la Naturaleza”, marca el tono para los diálogos, análisis y debates.
 
Es preciso que encontremos un equilibrio para preservar a largo plazo una rica biodiversidad, teniendo en cuenta al mismo tiempo a las personas que dependen de ella en su vida cotidiana.
 
No debemos perder de vista que las mayores concentraciones de diversidad de especies se encuentran a menudo en países cuyo desarrollo económico es bajo.
 
Estoy persuadida de que en muchos casos la conservación y la utilización sostenible de los recursos naturales puede ir estrechamente unida a la lucha contra la pobreza.
 
Como comunidad internacional que somos, nos hemos comprometido con el objetivo de poner fin a la pérdida de biodiversidad para 2010.
 
Hemos prometido, además, hacer verdaderos progresos para luchar contra la pobreza en todo el mundo para 2015.
 
La CITES puede y debe contribuir no sólo al logro de los objetivos en materia de biodiversidad, sino también a la consecución de los más amplios Objetivos de Desarrollo del Milenio.
 
Hay muchas cuestiones cruciales en el programa de las dos próximas semanas.
 
Además de la visión estratégica, confío en que haya muchos importantes y cruciales debates sobre los elefantes, las especies marinas y la madera.
 
Para la aplicación y la observancia de la CITES es indispensable fortalecer el apoyo político. Con ese fin, y por vez primera en la historia de la CITES, hemos organizado una Conferencia Ministerial el 13 de junio.
 
Espero que el acuerdo y el apoyo de los ministros de la naturaleza y de sus gobiernos fortalezca la autoridad de la Convención y amplíe su base de apoyo en nuestros diversos países.
 
Instaré a mis colegas los ministros a que lleven a cabo lo que a mi juicio es nuestra tarea como políticos.
 
Es decir, aportar liderazgo, forjar alianzas y asegurarse de que las promesas se cumplan.
 
En primer lugar, deberemos dar prueba de liderazgo orientando el programa para el futuro.
 
Antes he hablado de la gran ambición en pro de la biodiversidad en relación con el programa, más amplio, de desarrollo en todo el mundo.
 
Esto significa asimismo que recursos naturales importantes, como la madera y el pescado, deben estar también al alcance de todas las personas, y estarlo de manera sostenible.
 
Quiero estudiar con mis colegas los ministros cuál podría ser el valor añadido de la CITES a ese respecto.
 
En segundo lugar, creo que es importante que nosotros, como políticos, establezcamos alianzas.
 
Entre los políticos y el sector privado, así como con la sociedad civil, para que podamos confiar en el apoyo constante del público en general.
 
Y fortalecer nuestras alianzas entre las diversas organizaciones internacionales, porque su apoyo y su mutua responsabilidad son indispensables.
 
La CITES fue uno de los primeros tratados ambientales, de los que ahora hay ya muchos.
 
Eso, naturalmente, tiene consecuencias.
 
Es de la mayor importancia seguir buscando la manera en que esas organizaciones trabajen en mutua colaboración.
 
Después de todo, la unión hace la fuerza.
 
La CITES dispone, por ejemplo, de instrumentos para rastrear y controlar el comercio de especies amenazadas.
 
Otros tratados ambientales podrían beneficiarse de la cooperación con la CITES en esta esfera.
 
El tercer elemento es el cumplimiento de las promesas.
 
O, por decirlo de otro modo, unir la acción a la palabra. Después de todo, ¿para qué vamos a establecer objetivos ambiciosos si después no procedemos a aplicarlos, o si no nos aseguramos de crear los instrumentos adecuados para alcanzar el resultado que necesitamos?
 
Como políticos tenemos la obligación de establecer instrumentos allí donde se necesiten.
 
Esto es también algo que quiero estudiar con mis colegas los ministros.
 
Señoras y señores, deseo sinceramente que la 14ª reunión de la Conferencia de las Partes, aquí en La Haya, esté a la altura de las expectativas.
 
Cuento con su dedicación y su compromiso en favor de la sostenibilidad.
 
Estamos ahora elaborando una política para el futuro de nuestra biodiversidad en un mundo que estaríamos orgullosos de transmitir a nuestros hijos.
 
No olvidemos las palabras de uno de nuestros primeros Secretarios Generales de las Naciones Unidas, Dag Hammerskjold, a ese respecto. Dijo así: “las personas que aman la naturaleza encuentran una base común de entendimiento, ya que el amor a la naturaleza es universal entre los pueblos de todos los países”.
 
Les deseo a todos una Conferencia tan fructífera como estimulante.
 

 

Muchas gracias.